martes, 7 de agosto de 2018

Salú, Vos

Por Baneste


Por lo que se observa en las redes sociales y otros sitios de internet en los cuales se permite a los usuarios expresar sus opiniones de manera escrita, es indudable que la variante del idioma español que se hablaba en El Salvador en tiempos recientes, ha conllevado una importante modificación a partir de la finalización de la guerra, debido más que todo a dos corrientes principales: mexicanización y anglonización.

La mexicanización del lenguaje hablado en El Salvador se explica a partir de los movimientos migratorios, de repatriación y deportación, que aumentaron inmediatamente después de la finalización del conflicto armado. Pero también, al atravesar México con ruta a los Estados Unidos, las personas provenientes de ese territorio llamado Cuzcatlán y de otros países, se ven urgidas muchas veces a imitar el modo de hablar mexicano en aras de evitar capturas y prematuras deportaciones. Asimismo, al llegar y radicarse en Estados Unidos, estas personas migrantes, en la mayoría de los casos, tienen que convivir en el trabajo y la vivienda con personas mexicanas, quienes representan la mayoría de habitantes de habla hispana en las principales ciudades estadounidenses, llámense, Los Ángeles, San José, San Francisco, Chicago, etc., y también ciudades pequeñas, como Watsonville y Salinas, en California.

Aunque la mayoría de la gente procedente de Centroamérica en general, y de El Salvador en particular, conservan su modo autóctono de expresarse, no son pocas las personas que adoptan (aunque sea parcialmente) la forma de hablar mexicana, y especialmente, las palabras y expresiones soeces, tales como: Caguama (cerveza en botella tamaño grande); ¡Vete a la chingada! (¡Márchate!, no molestes); Marqueta (supermercado); ¡No mames! (No molestes); Troca (automóvil tipo pick-up); Banqueta (andén, acera); Camión, (autobús). Y muchísimas otras. La influencia se observa que es mayor —y quizás exclusivamente— en personas provenientes del campo y con muy bajo nivel educativo.

En cuanto a la anglonización del modo autóctono del habla salvadoreña, ésta se debe al inusitado incremento de las deportaciones que cotidianamente realiza Estados Unidos, mayormente de delincuentes, quienes en su mayoría poseen un nivel de inglés callejero, espanglish, o inglés correcto (en el caso de los nacidos en ese país). También se debe a que personas educadas en Estados Unidos, con dominio mínimo o nulo del idioma español, han llegado a El Salvador a ocupar posiciones de influencia en empresas, organizaciones no gubernamentales y de servicio público, particularmente en el campo del periodismo. Así tenemos que —aunque existen equivalentes en nuestro lenguaje— se han ido imponiendo palabras y frases del idioma inglés, tales como: Call Center (Central de Llamadas); Performance (actuación, desenvolvimiento); Homeboy; okay (muy bien, correcto); etc.


También a la base de este curioso e interesante fenómeno, lingüísticamente hablando, ha influido de alguna manera, el ingreso y establecimiento en el país de empresas multinacionales mexicanas y estadounidenses a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre los países mencionados; empresas que en muchos casos, más que todo a nivel de dirigencia, emplean a sus connacionales y no a personas del ámbito local.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con el título de esta nota? Que al ingreso de nuevas terminologías y expresiones lingüísticas foráneas se agrega la desaparición de términos y frases de carácter autóctono. Es el caso de la expresión ¡Salú, vos! Se usaba anteriormente en El Salvador para despedirse después de un encuentro con un amigo o familiar para despedirse, en preferencia de ¡Adiós! Lo curioso es que la palabra salú no proviene del idioma español como se puede suponer que es variante de salud. En realidad proviene del francés, ya que en ese idioma el término Salut, que se pronuncia salú, significa adiós, cuando va agregado al final de una frase en Francés. Y la expresión Salú, vos, era como un distintivo para identificar a la gente procedente de esa tierra que en tiempos precolombinos se denominaba Cuzcatlán.


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