lunes, 18 de septiembre de 2017

Rimas Amétricas (II)



Por Baneste

                     II

Había una vez un indio forzudo
que podía más que una yunta de bueyes,
y era un esclavo concienzudo
de los muy españoles reyes.

Al terminar la colonia prosiguió
de ese indio la descendencia
y el sistema explotador no cambió
pese a toda resistencia.

Y continuó el indio sumergido
en aquella impuesta ignorancia,
en religioso cristiano convertido,
adorador de la extravagancia.

Y aunque hubo algunos alzamientos
de indígenas enajenados,
aquél indio sin aspavientos
continuó siendo dominado.

Porque la famosa dominación
no es impuesta sino adoptada
y en verdad nubla la razón
de la persona afectada.

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