martes, 15 de noviembre de 2016

En Estados Unidos La Voluntad de la Mayoría no Siempre Cuenta



Por Baneste

Ha terminado el proceso electorero en el país que por la fuerza se ha dedicado a imponer la democracia en cualquier lugar del mundo, donde el sistema gubernamental no se ajusta a sus demandas. Pero una vez más ha quedado demostrado que en lo que a democracia se refiere, Estados Unidos está muy atrás de países que han sido destruidos o están en la lista de espera para serlo por supuestamente representar regímenes antidemocráticos. Irak, Libia, Siria; Paraguay, Honduras, Brasil, Venezuela; Yemen, Sudan del Sur, son en estos días un ejemplo patético de esa tendencia estadounidense a imponer su criterio de democracia alrededor del mundo. Y, sin embargo, en el propio territorio de este gran país, ese criterio brilla por su ausencia.

Aunque no se conocen con exactitud los resultados finales del recién finalizado proceso electoral, se da por hecho que la señora Hillary Clinton obtuvo la mayoría de votos del electorado a nivel nacional; pero pese a ello, perdió las elecciones en el denominado Colegio Electoral, el cual es una arcaica institución que fue creada con el claro propósito de “corregir” un resultado electoral no acorde a los intereses del establecimiento. Ha pasado antes, siendo la ocasión más memorable, cuando George W. Bush, de manera controversial, fue declarado vencedor de la contienda en el año 2000 ante el candidato demócrata Al Gore. Muchos consideraron ese resultado un “golpe de estado”. Fue en realidad un fraude electoral al estilo de la más típica banana republic.

Ahora se ha producido nuevamente; pero lo curioso es que el mismo Donald Trump, había expresado su desconfianza en esa institución que le ha dado la victoria; mientras que la gente que mayoritariamente –aunque no de manera significativa– ha votado por la señora Clinton, se considera, no sin justificación, defraudada. Esto, unido a todas las irregularidades que se presentaron en las elecciones primarias, cuando el precandidato Bernie Sanders fue de diferentes maneras burlado, podría indicar que para muchos ha llegado el momento histórico de deshacerse del nefasto Colegio Electoral. Dependerá de la fortaleza que el movimiento de descontento con el sistema actual adquiera, y del resultado de la autocrítica que el partido demócrata haga de su propia actuación, pues ha quedado claro que de no proceder con una transformación substancial, está condenado a la desaparición, al menos como fuerza verdaderamente representante de los sectores populares que siempre ha pregonado representar.

Por otro lado, la victoria del señor Donald Trump, ha puesto de manifiesto que en Estados Unidos, el racismo, la estúpida creencia de la supremacía racial, los descontentos por aspiraciones no realizadas cuentan con un fuerte apoyo en sectores grandes de la población, y aunque no puedan en la realidad determinar el curso de avanzada de la historia, sí pueden generar momentos de retraso e incertidumbre entre las personas más conscientes de su propia fuerza.



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