domingo, 27 de noviembre de 2016

El Comandante Fidel Castro Murió





 El frío de la mañana calaba hasta los huesos, como dicen todos, haciéndote sentir más congelado que una piedra; y no había rastros de sol. No era el amanecer; era el anochecer atardecido; cuando de repente se escuchó la noticia: El Comandante Fidel Castro, murió, a los noventa años de edad, en la ciudad de La Habana, Cuba.

El mundo no se detuvo; continuó su marcha; inexorable, a través del movimiento, y el Comandante tan grande como era –y es– en su pasivo silencio se quedó mudo para siempre, después de haber dicho todas las palabras.

El gritador de periódicos ya no existía, y el Gramma todavía era una realidad existente; La Juventud Rebelde, todavía estaba allí; Pablo Milanés contemplaba el piano, y Silvio Rodríguez deshojaba las amorosas hojas de sus versos; el silencio de las calles era un grito estremecido.

Todos pensábamos que él iba a estar con nosotros para siempre, porque nos sentíamos débiles, carentes de la guía poderosa de esa luz; luz de discordia; luz de lucha; luz de dignidad; como muy pocas o como ninguna; por siempre luz….

El amanecer tiraba su naciente luz a las sombras del mundo, y el Comandante Fidel Castro estaba muerto; el grito del silencio rompía la madrugada; los seres del amor lloraban, y los seres del odio reían. Yo me quejaba... la lágrima del mundo estremecía el universo....

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