jueves, 13 de octubre de 2016

El Lodo Santo



El Santuario de Chimayó (imagen tomada de Wikipedia).


Cada año aproximadamente 300,000 personas peregrinas cristianas visitan una pequeña iglesia situada en una zona remota del norte de la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, en Estados Unidos. Dentro de la iglesia, en una pequeña habitación cercana a la capilla, está un pozo lleno de lodo. Muchos de los peregrinos creen que este lodo tiene poderes curativos milagrosos. Se lo untan en sus cuerpos, e incluso a veces se lo comen, con la esperanza de ser curados de sus dolencias. En otra sala en la iglesia se encuentran numerosos aparatos ortopédicos, muletas y otros objetos supuestamente dejados por las personas que fueron sanadas por el barro.


La iglesia, que lleva el nombre de Nuestro Señor de Esquipulas, se encuentra en el pueblo de Chimayó, Nuevo México. Atrae más visitantes que cualquier otro centro de peregrinación católica en los Estados Unidos, y fue designada Monumento Histórico Nacional en 1970. Para llegar a ella, algunos peregrinos siguen una costumbre tradicional de andar a pie todo el camino desde la ciudad de Albuquerque, una distancia de unas 90 millas (150 kilómetros).



Muchos de los peregrinos cogen un poco del barro para llevarlo cuando se van y lo dan a las amistades o familiares que no pudieron hacer el viaje. A veces se supone que este lodo retirado es sustituido con lodo nuevo que brota de lo más profundo del suelo. En realidad, el agujero se rellena cada noche con tierra extraída de las laderas cercanas, un hecho que no se publicita. Esta tierra transportada totaliza alrededor de 25 toneladas por año.

 (Traducido por Baneste, del libro Weird Beliefs, del autor Barry Wilson).

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