jueves, 4 de agosto de 2016

Los Nutrientes Importantes y sus Funciones

Vegetales (imagen tomada de Wikipedia)

Las Proteínas tienen varias funciones en el cuerpo. Son los elementos esenciales para los músculos; también forman parte de los glóbulos rojos y las enzimas y hormonas que ayudan a regular el funcionamiento del cuerpo. También ayudan al sistema inmune a combatir infecciones y reparar los tejidos dañados. Las enzimas son proteínas que ayudan a las reacciones químicas dentro de nuestros cuerpos. Las proteínas también proporcionan alguna energía para que el cuerpo haga su trabajo, aunque éste es la función principal de de los carbohidratos. La proteína se compone de sustancias más pequeñas que se llama aminoácidos. Nuestro organismo produce algunos de estos aminoácidos que necesita, pero no todos. Los otros provienen de los alimentos. Productos animales como carne, pescado, aves, huevos, leche y productos de soya como tofú se consideran proteínas completas porque contienen todos los aminoácidos que requiere el organismo. Otras proteínas que provienen de plantas como legumbres (frijoles secos, guisantes o chícharos y lentejas), granos, nueces y semillas se llaman proteínas incompletas porque faltan uno o más de los aminoácidos necesarios. Sin embargo, cuando coma un poco de una proteína completa con una incompleta o dos proteínas incompletas pero complementarias, como arroz y frijoles, éstas forman una proteína completa que el organismo puede utilizar. Además, las proteínas de plantas son beneficiosas porque contienen fibra dietética, no tienen colesterol, y con unas excepciones son bajas en grasa. Las nueces y semillas son ricas en grasa, pero es la del tipo más saludable. Las proteínas de plantas también nos proporcionan sustancias, llamadas “fitoquímicos”, que se ha demostrado que pueden proteger contra algunas enfermedades, tales como el cáncer y la enfermedad cardíaca.

Los Carbohidratos son la fuente principal de energía para los músculos del cuerpo y las funciones metabólicas. Deben componer la mayoría de los alimentos y calorías que consumimos cada día. Frecuentemente se clasifican los carbohidratos como almidones (carbohidratos complejos) y azúcares (carbohidratos simples). Se encuentran en una gran variedad de alimentos, principalmente alimentos de plantas. Los únicos alimentos de animales que contienen carbohidratos son la leche, el yogur y otros productos lácteos. Los almidones incluyen granos, arroz, pasta, pan, legumbres (frijoles secos, guisantes o chícharos y lentejas), y vegetales de raíces (papas, zanahorias, calabaza de invierno, etc.). Los azúcares se encuentran en las frutas y algunos productos lácteos, así como en el azúcar de mesa y azúcar marrón, miel, jarabes (almíbares) y jaleas.

Cuando come granos enteros, frutas y verduras también obtiene todas las vitaminas, minerales, fitoquímicos y fibra que proviene originalmente de la naturaleza. Las harinas blancas y procesadas y el arroz blanco no contienen fibra y se han perdido mucho de sus nutrientes.

La Grasa es necesaria para el buen funcionamiento del cuerpo y la salud. Todos necesitamos una cantidad pequeña cada día para poder integrar, fortalecer y reparar los tejidos. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros consumimos demasiada grasa y demasiado de la grasa “mala”. Se puede dividir la grasa en dos grupos, “buena” y “mala”, según sus efectos en la salud. Las grasas malas, también conocidas como grasas saturadas, pueden aumentar el nivel del colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades del corazón. Se encuentran en su mayoría en alimentos que provienen de animales, como carne roja, carnes procesadas (tocino), aves, productos con leche entera, incluyendo queso, crema, mantequilla, crema agria y aceites de palma y coco. Otro tipo de grasa mala se llama grasa trans, la cual se encuentra en la mayoría de los productos de pastelería y en la mayoría de frituras. Las grasas trans son listadas como aceites “hidrogenados” o “parcialmente hidrogenados” en las etiquetas de nutrición. En contraste, las grasas buenas, conocidas como las grasas insaturadas, pueden ayudar a reducir el colesterol en la sangre, y mantener la salud de las células del cuerpo. Las buenas grasas se encuentran en casi todos los aceites vegetales (soya, girasol, maíz, canola, oliva, etc.) y alimentos como nueces, semillas, aguacates (paltas) y olivos. Además, los pescados como el salmón, caballa, trucha y atún son ricos en buena grasa; estas grasas se llaman omega-3 que pueden disminuir el riesgo de enfermedades del corazón y la inflamación relacionada con algunas enfermedades crónicas.

La grasa, así como las proteínas y los carbohidratos, proveen al cuerpo energía, pero la grasa contiene dos veces el número de calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos. Por eso, las calorías de grasa suman rápido. Cuando consumimos más calorías de las que necesitamos, no importando si provienen de proteínas, carbohidratos o grasas, esas calorías extras se acumulan en el cuerpo, resultando en un aumento de peso y riesgo de enfermedades cardíacas.

Las vitaminas y minerales son necesarios para todos. Ayudan a integrar la sangre, huesos y músculos fuertes y aseguran que el cuerpo funciona bien. Si comemos una variedad amplia de alimentos, especialmente granos enteros, muchos alimentos de plantas,, y fuentes de proteína bajas en grasa, obtendremos todas las vitaminas y minerales que necesitamos. Por lo tanto, no resulta necesario tomar suplementos vitamínicos o minerales. Los suplementos no pueden tomar el lugar de una alimentación saludable y balanceada. Sin embargo, si usted desea tomar un suplemento, seleccione una variedad genérica o sin marca (usualmente son tan buenas como las marcas de renombre y menos costosas). También escoja uno que contenga del 50% al 100% de las cantidades de nutrientes recomendadas para los diferentes minerales y vitaminas. Evite tomar suplementos de “mega dosis”, a menos de que hayan sido prescritos por su doctora o doctor. Algunas vitaminas y minerales en grandes cantidades pueden ocasionarle más problemas de salud y reacciones tóxicas. Para más información específica, es recomendable consultar con su médico o dietista registrado (nutricionista). Él o ella le puede ayudar a escoger las opciones más adecuadas para usted o modificarlas para sus necesidades de salud.

(Extraído de Tomando Control de su Salud, una guía para el manejo de las enfermedades del corazón, diabetes, asma, bronquitis, enfisema y otros problemas crónicos, Tercera Edición).

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