domingo, 10 de enero de 2016

Conexión Inalámbrica (WiFi) Dañada en Computadora Laptop

Relato de la solución de dos problemas con una laptop de forma inaudita.
Por Baneste
Imagen de la pantalla iniicial BIOS
Un poco más de un año después que un amigo compró una computadora portátil (laptop); es decir, una máquina nueva, ésta reportó dos problemas extraños para un aparato de tan corta edad y con poco uso. La primera situación se presentó con la batería. Él había dejado de usarla por espacio de cuatro meses por motivo de un viaje que realizó a su país natal. Cuando regresó y quiso usarla para revisar su correo electrónico, no dejó de sorprenderse al enterarse que su preciada computadora no encendía, al menos que la conectara con su respectivo adaptador al toma corriente en la pared, lo cual indicaba claramente que la batería había “muerto”; se había descargado por completo. La sorpresa era justificada porque esta no era su primera laptop; él había poseído varias otras, y sabía con certeza que las baterías pueden durar varios años, muchos, dependiendo del uso y cuidado. La garantía del fabricante (Hewlett-Packard) ya había expirado, y la única perspectiva, aparentemente, era comprar un nuevo reemplazo de la parte dañada. En todo caso, él podía continuar usándola, utilizando en todo momento el adaptador eléctrico.

El segundo problema ocurrió algunas semanas después, y éste parecía más grave y mucho más inconveniente: la conexión inalámbrica (WiFi) dejó de funcionar repentinamente. Un día que encendió su computadora, con mucha sorpresa y desencanto, observó que en vez del ícono del inalámbrico, la barra de tareas (Taskbar) mostraba el de Ethernet (conexión alámbrica) desactivada. Le molestaba grandemente, porque él era de los que seguían al pie de la letra la más importante recomendación en lo que se refiere a sistemas computarizados: “Si no estás usando algo, apágalo. Si no utilizas una función, desactívala. No hagas como esas personas que por pereza o ignorancia nunca apagan el monitor; o mantienen el ‘modem’ encendido todo el tiempo, aunque no estén usando internet. De lo contrario, no te lamentes cuando algunos de esos aparatos se te arruina.” El WiFi de su máquina solamente lo prendía cuando iba a usarlo; generalmente lo mantenía apagado, por lo que le resultaba inconcebible que se hubiese arruinado.

Cuando este amigo me trajo su laptop para que le ayudara a resolver su problema, le solicité que me la dejara por algunos días. No que tuviera yo mucho trabajo pendiente, sino que era necesario (mi tallercito de reparación de computadoras lo había clausurado varios años antes y ahora solamente hacía trabajitos eventuales cuando algún conocido o cliente antiguo me lo solicitaba). Por experiencia sabía que esto no era algo que se podía resolver en el momento. También sabía que ambas fallas (batería y WiFi) en laptops Hewlett-Packard de diferentes modelos y de otros fabricantes eran bastante reportadas en los foros de apoyo tecnológico, en donde el grueso de soluciones proporcionadas no son útiles, y en muchos casos pueden conducir a empeorar los problemas consultados, raras veces ofreciendo soluciones efectivas. Algo lógico, puesto que la inmensa mayoría de los participantes en dichos foros no son técnicos especializados, sino aficionados tecnófilos (así les llamo yo, porque yo soy uno de ellos en muchos campos), que por razones de limitantes en su presupuesto o por avidez de conocimiento, participan en las interesantes discusiones que se desarrollan en dichos sitios.

La computadora de mi amigo era un modelo reciente: HP Pavilion 15-n210dx TouchSmart Notebook PC. Tenía pantalla táctil -algo de muy poca utilidad en una laptop-, 8 GB de memoria RAM y se miraba como nueva, muy bien cuidada. Al encenderla, un fondo color azul aparecía antes de iniciar el sistema. En letras blancas un tanto grandes, decía algo así: “Warning! Battery no longer holds any charge! Replace battery”. Para quienes desconocen el significado de este mensaje, se traduce así: “¡Advertencia! ¡La batería ya no retiene ninguna carga! Reemplace la batería”. Enseguida cargaba el sistema y la pantalla de inicio se presentaba, el ingreso no requería ninguna clave (password), mi amigo no gustaba su uso.

La tecla de activación de la conexión inalámbrica mostraba su diminuta lucecita roja con tendencia a ámbar, lo cual es lo normal cuando el WiFi está desactivado y el “modo aeroplano” está en su lugar. Al presionar esa tecla no ocurría lo que normalmente debería ocurrir, que la lucecita cambiara a un tono claro; pero sí brevemente se mostraba en la pantalla el mensaje que indicaba el cambio de “modo aeroplano” a WiFi. Sin embargo, al usar cualquiera de los navegadores de internet instalados (Firefox, Internet Explorer, Dooble, K-Meleon) el resultado era el mismo: no había conexión inalámbrica.

Revisando el historial de actualizaciones (Windows Update) detecté que había habido una recientemente, durante la última vez que se había establecido conexión a internet. Pero al pasar la vista por la extensa lista de paquetes actualizadores, no encontré ninguno que hiciera referencia a controladores de la función inalámbrica o del teclado, por lo que la posibilidad de que la falla se debiera a éstos, quedó inmediatamente descartada. No obstante, debido a cierta desconfianza por mi experiencia y la de muchas otras personas con productos Microsoft, debía realizar otra prueba, antes de definir con certeza que el problema no era de “software” (programas).

Apagué la laptop y le retiré la batería. Aunque tuve un pequeño taller de reparación de computadoras, ya no conservo partes, pero sí mantengo programas que son muy útiles en diferentes situaciones problemáticas. Busqué mi colección de sistemas operativos alternos y extraje uno de mis favoritos: Knoppix, el cual está implementado en el poderoso Linux. Podría también haber usado Debian o cualquier otro sistema “Live” (que se corre desde la unidad de CD, DVD, o USB y no requiere instalación al disco fijo (hard drive), pero Knoppix es de los más rápidos y prácticos en estos casos.
Volví a encender la computadora e inmediatamente pulsé la tecla que permite ingresar al programa interno de configuración de BIOS (Sistema Básico de Entrada/Salida). Me dirigí directamente a la sección donde se pueden modificar las opciones de inicio del sistema (Boot Options), y opté por CD-DVD como primer opción de arranque, dejando el disco fijo por último. En esta máquina, por ser un modelo reciente, también es necesario modificar la parte que se refiere a UEFI (Interfaz Unificada del Firmware Extensible) en la que se debe optar por Legacy Boot (arranque compatible con unidades heredadas). Al no hacer esto último, la computadora arranca normal, desde el disco duro, ignorando el cambio hecho en la secuencia.

Antes de reiniciar el equipo para que se efectuaran los cambios, introduje el disco conteniendo Knoppix en la unidad de CD-DVD y presioné simultáneamente las teclas Ctrl-alt-delete. Luego de apagarse brevemente, la laptop volvió a encenderse y Knoppix cargó después de unos minutos. El DVD es más lento que el CD, pero un dispositivo de USB Flash es mucho más rápido. Lo que yo quería confirmar lo hice inmediatamente: pulsé la tecla del inalámbrico y la lucecita permaneció igual, no cambió, y Knoppix presentó el ícono de conexión inactiva. Estaba claro que el problema no tenía nada que ver con actualizaciones, programas o sistema operativo. Era algo físico, era el módulo WiFi, esa pequeña tarjetita electrónica con dos alambres que son antenas y que generalmente se localiza en el mismo compartimiento con, o adyacente a la memoria RAM.

Apagué la computadora nuevamente, cerré la pantalla y le di vuelta con su parte inferior hacia arriba. Usando un desarmador apropiado abrí el compartimiento ya referido, desconecté los dos alambres de la antena, quité el tornillito que fija el módulo WiFi a la tarjeta principal (“motherboard”), extrayendo éste cuidadosamente para no dañarlo y lo puse en una bolsita plástica sin tocar en ningún momento su base de franjitas doradas que son en realidad los conectores del microchip. A partir de ese momento decidí no tocar esa computadora por lo menos en un par de días. Entretanto consulté diferentes sitios y me di cuenta que el precio de la batería oscilaba entre $30.00 y $60.00, dependiendo de la calidad; mientras que el módulo inalámbrico costaba algo similar. Estaba casi seguro de ahorrarle ese gasto a mi amigo, pues este problema ya lo había enfrentado antes sin tener que utilizar partes nuevas.

Dos días después reconecté el módulo inalámbrico en su lugar y reinserté la batería, que al igual que el WiFi había estado apartada durante ese tiempo. Prendí la computadora y otra vez ingresé al programa de configuración de BIOS-UEFI para deshacer los cambios que había hecho anteriormente. Esto es muy fácil utilizando la opción Restore Factory Defaults (Restaurar las opciones por defecto del fabricante); es decir, restablecer la configuración a su estado original al momento de la compra del aparato. Nuevamente reinicié el sistema pulsando la combinación de teclas Ctrl-alt-delete.
La pantalla de ingreso de Windows 8.1 se presentó, y ya en el sistema, pude ver en la Barra de Tareas el ícono que indicaba que la batería estaba cargándose y el otro que mostraba “modo aeroplano”, indicador inequívoco de que el módulo WiFi había sido reconocido nuevamente y estaba funcionando perfectamente. Para confirmarlo, con un poco de emoción pulsé la tecla pertinente y esta vez sí la lucecita cambió a su color claro intenso y la figura del avioncito desapareció, ocupando su lugar la del WiFi activo. Mi satisfacción y alegría (me hacen feliz estas pequeñas cosas y más compartirlas) eran totales.

Claro, ésta no será la solución en todos los casos, pero no se pierde nada con intentarlo antes de incurrir en gastos que podrían ser innecesarios.
La Barra de Tareas (TaskBar) resaltando "Airplane Mode").

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