jueves, 16 de abril de 2015

Fragmentos del Libro "Historias de Barro" (II)



ÁLAMO

Por Héctor A. Ibarra, "Genaro"

Se pasó el tiempo y el enemigo no daba muestras de retirarse del frente. La mayoría de los acampamentados fueron reintegrándose a sus estructuras de origen.  Se suponía que yo debía ser llamado a reintegrarme a la mía y a mis actividades cotidianas. Se suponía que así debían ser las cosas, pero no fue así.
Empleaba los días en recorrer aquellos campamentos. Algunas veces me reunía con los políticos de masas de la comunidad, que antes habían sido compas. Frecuentemente citaba a alguna base de apoyo urbana en el Centro Cultural. Era una especie de auditorio rústico que se había construido en San Luís y la gente lo hacía llamar “Centro de Convenciones”. En él se realizaban las asambleas de la comunidad, eventos culturales y artísticos, bailes y además, tenía su cafetería. Solía reunirme ahí con Augusto, éste se había adelantado a la desmovilización y realizaba frecuentes viajes a la capital o a San Miguel; de hecho, era una especie de gestor de la comunidad hacia diferentes organismos internacionales. Pero los directivos no lo querían, lo grillaban y marginaban de las tareas importantes. No era el único compa exguerrillero en esa situación. De hecho había una especie de discriminación hacia los exacampamentados, por parte de los directivos de la comunidad. Más bien era una especie de celo, tendiente a impedir que los compas que iban quedando desmovilizados fueran a desplazarlos de los espacios de conducción. Los compas acampamentados tuvieron siempre más autoridad moral, que muchos de aquellos acomodaticios políticos arraigados en los cargos de conducción desde los primeros años de las emigraciones hacia Honduras. Era ese el caso de muchos compas, que se encontraban en la comunidad por razones ajenas a su voluntad (lisiados, paridas, veteranos muy desgastados físicamente, etc.) que ahora estaban, no sólo marginados de las tareas internas del frente, sino incluso de la comunidad.
Solía llegar a aquel cafetín y encontrarme con Augusto, o con Alfonso, que era otro paisano integrado a las tareas comunitarias. Ellos me ponían al tanto de todos los pormenores de los problemas internos de la comunidad, de la directiva y de los aconteceres de la patria. De hecho, Augusto preparaba un viaje hacia el exterior. El cafetín era atendido por una compa, que era tía de Tilo y había sido cocinera del Chele César. Podía tomarme todo el café que quisiera  a cambio del pago de uno, y a hurtadillas me obsequiaba con algún almuerzo cuando no estaban los encargados. Lo otro es que siempre encontraba algún compa conocido con quien platicar, o me citaba ahí con mara urbana o extranjeros amigos. Sabinón, que había salido de prisión, me invitaba con frecuencia a su rancha que compartía con una refugiada.
Aquel día había acordado encontrarme con Alfonso, que era paisano. Hacía días que estaba planteándome su interés por integrarse al frente como acampamentado.
-Déjame platicar con Juan y con Licho, es probable que te encuentre acomodo en la Escuela. ¡Como sea, aceptaron a la Viviana, que es peruana, no veo por qué no te puedan aceptar a vos! La dificultad podría ser con los directivos de la comunidad, por tus tareas actuales aquí.
-Son pura mierda esos de la directiva, de todas formas, si no me dan la oportunidad en una de las estructuras internas, yo me voy de regreso a México. ¡Estoy harto de este burocratismo y de tanto oportunismo!
-No, sí de que son pura mierda no hay duda, pero son parte del frente y Juan José es hermano de Jonás. Si él no pone mucha objeción en el colectivo de conducción del regional, ya estás adentro. 
Mis reuniones ahí con Yasser se habían hecho más frecuentes, a ellas se integraba ocasionalmente Pancho Chela, que había sido el tremendo fiscal de aquella tremenda corte en la que se enjuiciaron a los dos supuestos espías; en ocasiones llegaba el Choco René, que se desempeñaba como misilero de la fuerza. Era de la última camada de compas ingresados al frente desde Managua.
Como Yasser era un poco teórico, y al Choco casi no lo conocía, temía que aquella propuesta de la Asociación Libre de Artistas de Morazán (ALAMO) fuera sólo llamarada de petate. Al final me podía dar un quemón con los dirigentes del partido y quedar peor de lo que ya estaba. Por lo menos sabía que me estaban aislando para ablandarme un poco, y luego me regresarían a las estructuras internas. Era la vieja táctica que solían aplicar contra los que consideraban “renegados”.
-Ahora que estamos reunidos lo tres, vamos a definir los puntos sustanciales del Proyecto del Arte y la Cultura Pero antes yo propondría que discutiéramos una proyecto de biblioteca para la comunidad, a manera de darnos cobertura entre la población! Si no hacemos algo para la comunidad, nos pueden expulsar los directivos de aquí y entonces sí buena la vamos hacer. Marginados por la conducción del frente y expulsados de la comunidad, ‘ta yuca.
-Mirá, Genaro, es que con Yasser hemos discutido bastante un proyecto más integral de promoción de la cultura pa’ todo el frente, incluyendo a la Comunidad Segundo Montes –dijo el Choco Rene.
-Si yo te entiendo perfectamente eso, pero vos sos nuevo en el frente y no sabés mucho de las truculencias de algunos miembros de nuestra conducción y de la directiva de la comunidad. Yo, lo que estoy es, tratando de que nos cubramos las espaldas antes de empezar la batalla ¡Es una guerra, contra personas que también son expertos de la guerra! Lo que yo quiero es que sorteemos los escollos políticos que de seguro se nos van a ir presentando. Si no hacemos las cosas bien. ¡Vamos a tronar como cuetones de feria! Yo puedo influir en algunas gentes del Colectivo de Conducción, como Juan, Manolo e incluso Fidel Zarco, que ahora muestran cierta disidencia a las políticas oficiales del frente, pero vamos a tener a toda la demás perrada encima. A vos tal vez no te preocupa eso, porque eres artista, pero yo soy político y esa ha sido mi chamba en los frentes de guerra casi desde los inicios. Tu rollo es muy culturalista y para mí lo cultural sólo es parte de un problema más complejo de este frente, que tiene que ver con problemas de conducción, de método, de estilo de trabajo, de prácticas políticas y de actitudes?
-¿Qué proponés vos, entonces?
-Varias cosas. Primero, que nos propongamos construir una biblioteca pública en este campamento y a la vez le vamos entrando a lo que proponen ustedes: el Museo de la Revolución, la Casa de la Cultura, el Festival de Invierno y la reactivación del Grupo de los Torogoces de Morazán. Lo otro que propongo, es que Yasser, quien es quien tiene más tiempo de los tres, elabore un documento como Propuesta de Crítica al Partido, tendiente a la corrección de los problemas de conducción. Para mí esto último es lo esencial del esfuerzo, si no enfrentamos los problemas del partido por ese lado, no estamos haciendo nada.
-Es que a mí lo que me interesa es sólo la promoción de la cultura y el arte en el frente, yo no soy político y la verdad es que no me interesa mucho, entrar en esos enredos, –dijo el Choco
-Vaya, lo que pienso es que más bien lo que te interesa es proyectarte como artista, y no contribuir a los problemas que se están dando en el frente. Pues déjame decirte una cosa: a nuestros líderes, la cultura y el arte, les vale un pepino; están preocupados por la guerra y por cuantos hombres-arma logran emplantillar para concretar lo de la negociación. De modo que, si esa es tu proyección, estás bien jodido maestro, si piensas que vas a lograr algo sobre el arte y la cultura sin dar la batalla por su aceptación en las estructuras de conducción, está ya jodido de entrada. A las primeras de cambio te disciplinan y sanseacabó tu Asociación Libre de Artistas de Morazán. Ya vas a ver por dónde te van a dar tú libertad para ser artista.
-Genaro tiene razón, vos –dijo Yasser. Lo que pasa es que vos has estado desempeñándote afuera y no sabés cómo se las gastan aquí. Si no hacemos correlación para el proyecto, a la vez que comenzamos a impulsarlo, no vamos a llegar a nada. Estoy de acuerdo en lo de la biblioteca y en la elaboración de un documento de crítica a las líneas de conducción del partido.
-Pero es que no se trata de que vamos a pelearnos con los dirigentes del partido, sino de convencerlos de la necesidad de promover el arte y la cultura en el frente. La onda es hacer arte, para hacer humanamente practicable lo que políticamente es justo –insistió el Choco.
-¡Me gusta eso último que dijiste! Puede ser el lema de la asociación y de la revista Hacer arte, para hacer humanamente practicable lo que políticamente es justo ¡Ese podría ser el lema de la revista!
-Me parece bien la idea de la revista, sólo que yo no le entraría al documento de crítica contra el partido. Desconozco todos esos bonches que plantean ustedes y no podría avalarlo –dijo el Choco-
-Está bien lo que vos decís, sólo que sobre tus aspiraciones de ser artista te la voy a poner fácil. Si con esto no te convenzo, no vamos a poder caminar juntos. Estamos en diferentes frecuencias y hablamos lenguajes diferentes: ¿Cuál es tu tarea principal en el frente?
-¡Misilero!
-¡No jodás, cabrón! Vos pensás que el frente te va a permitir descuidar tus labores de descagalar los medios aéreos para que te dediqués a hacer reír a los compas. Aquí hubo ya un grupo de artistas, y aunque eran campesinos, eran buenos ¡De los mejores mimos que yo he visto en mi vida! Leoniditas era uno de ellos, recién lo mataron durante el operativo enemigo pasado, el otro es Modesto, que ahora anda de logístico en la Montaña. A los Torogoces, que eran el grupo musical histórico de nuestro ejército, los desmantelaron para potenciar las estructuras militares a la víspera de la ofensiva ¡Y eran artistas y músicos reconocidos y con una tradición histórica entre la mara de la fuerza! ¡Los desmantelaron, compa! ¿Vos pensás que por ser el Choco y venir del exterior y haber estado en Managua o en Cuba especializándote en asuntos artísticos te van a dar el banderazo? ¿Vos pensás que  van a aceptar que descuides tus tareas de misilero pa’ que te dediques a lo que a vos te gusta? ¡Estás mal!
-¡Vos tenés razón! –dijo Yasser. Pero el Choco René y yo, ya días estamos en pláticas con otra raza, como Sebastián Torogoz, Pancho Chela, el Padre Esteban, Alejandra, en fin, varios, y pensamos conectarnos con alguna raza del frente sur. Creemos que vos podrías formar parte del grupo promotor de este proyecto.
-Barájamela más despacio. ¿Con qué propuesta se piensa jalar a gente que no tiene que ver con el arte y la cultura, como el padre Esteban o Alejandra o los compas del frente sur?
-La idea de inicio es un proyecto al margen del partido para promover una revista, una casa de la cultura, un museo y la reorganización de los Torogoces de Morazán, que son un símbolo de la canción revolucionaria salvadoreña.
-Me gusta la idea, pero ¿con qué cuentan pa’ llevar adelante eso?
-Hasta ahora sólo la promesa de publicarnos una tirada de revistas por parte de la vice rectora de la Universidad de El Salvador.
       -Bueno, pues entrémosle a la idea del documento de crítica y que sólo lo firmen los que estemos de acuerdo con él. Ese sería como nuestra carta de presentación ante la mara. Que sea una propuesta que se diferencie de los proyectos oficiales partidarios y propongo que sea Yasser el que elabore el borrador, después nos vamos sobre lo de la biblioteca comunal y ahí vamos acomodando las cargas en el camino ¿Cómo la ven?
-A mí me parece bien –dijo Yasser.
-Yo sólo le entraría a la parte artística y cultural del proyecto, o sea, a lo del Museo de la Revolución, la Casa de la Cultura y el Festival de Invierno –dijo el Choco.
       -Yo le entro a lo de firmar el documento de crítica al partido y a la revista –dijo Pancho Chela.
-¡Pues adelante, somos incluyentes y la idea es que cada cual aporte en aquello que se sienta capaz!

EL GRUPO DE LOS BRAVOS

Desde aquella meseta, convertida en “Centro de Convenciones” y cafetín, se mostraba con toda claridad la silueta de los montes exuberantes y las arboledas que se alzaban en todos su costados. La luna era un disco levemente recortado, rodeado de un cielo espeso de estrellas. Aquella noche habíamos acordado reunirnos en pleno a discutir el afamado documento de Crítica al Partido. El único que no había llegado era el Choco, pero habíamos logrado integrar en el grupo a otros compas, como Alfonso,  Miguelito, Augusto con sus reservas, después llego el padre Esteban y Alejandra, Sabinón y no recuerdo quiénes más. Todos contribuyeron con sus aportaciones a la elaboración, pero al final sólo aceptamos firmarlo tres: Yasser, Pancho Chela y yo.
Era un hecho sin precedentes en la lógica militar del frente y los estilos autoritarios que prevalecían en el partido. En torno a aquel documento no sólo estaban los criterios de muchos cuadros intermedios, sino además de dos miembros del Comité Central y del Colectivo de Conducción Regional del Frente: Fidel Zarco y Juancito. Este último era además, miembro del Estado Mayor del Ejército. Me pareció justa y aceptable su posición de apoyarnos desde adentro, pero no firmarlo. Augusto comentó que nos quedábamos cortos en la crítica, pero no le entró a firmarlo tampoco.
El documento en ciernes se denominó; CORRIENTES DE PENSAMIENTO EN EL PARTIDO y versaba sobre lo siguiente:        
En este frente hay una crisis del partido. Existen dos corrientes enfrentadas, una que defiende un esquema ideologizado, y otra que propugna por la democratización.
El esquema ideologizado hegemoniza en todos los niveles de conducción y se aferra a no abrirle espacio a las corrientes críticas. Su argumento principal es “La guerra no permite la democracia”.
La hegemonía de este esquema ideologizado se manifiesta en: políticas erróneas en la promoción de cuadros, solipsismo y acomodamiento (como expresión de un desfase entre las proyecciones estratégicas y la concreción de los planes), distensionamiento mental colectivo.  Desviaciones que a su vez inciden en:
Carencia de proyección, que  se traduce en desmotivación, deficiencia y conformismo; desaliento, que se traduce en criticismo y desgano en las tareas, en fin desacumulación progresiva.
La existencia de un  esquema ideologizado, no responde a un problema de voluntades, sino al origen histórico de las organizaciones revolucionarias y armadas y a su carácter. No es lo mismo “ideología” que ideologicismo; tampoco “esquema ideológico” que “esquema ideologizado”. Ideología y esquema ideológico debe tener todo partido; pero ideologicismo y esquema ideologizado es una desviación peligrosa. El ideologicismo es un esquema mental que todo lo ve y lo mide desde un código de valores ideológicos abstractos, planteados en términos ideales, a los cuales se pretende llegar por medio de la fe, ignorando aspectos tan importantes como la idiosincrasia del pueblo, lo cual nos acerca demasiado a los dogmas religiosos capaces de enceguecer y fanatizar temporalmente a grupos de personas, pero incapaces de transformar la conciencia de los amplios contingentes de la sociedad. El ideologicismo, por tal, está desfasado a nivel mundial y está condenado al fracaso en los tiempos actuales. El ideologicismo constituye por tal razón, un obstáculo muy grande para avanzar, toda vez que no es capaz de autoreconocerse y por tal no es capaz de autocriticarse. Esta es una realidad evidente entre los cuadros de conducción, responsables de áreas y estructuras que están ideologizadas y actúan en consecuencia practicando: fariseísmo político, verticalismo, empirismo, moralismo, maniobrerismo, discurso panfletario y desensibilización.
La corriente crítica propugna por un partido democrático, rejuvenecido, dinámico y no deificado. Se encuentra dispersa en los frentes y por lo general algunos de sus miembros tienen temor de expresarse abiertamente. Esta corriente posee más fuerza a nivel de base, pero también es apoyada por numerosos cuadros intermedios y dos o tres representantes de dirección. Todos los militantes que simpatizan con la corriente crítica han sido marginados y algunos empujados a la desmovilización; mientras que los ideologizados han sido promovidos a mayores niveles de responsabilidad. Los factores que han empujado al fortalecimiento del pensamiento crítico son varios y diversos:

 El factor psico-social post ofensiva de 1989 (los resultados no correspondientes con las expectativas creadas).
 La nueva conformación mundial que pone al descubierto los grandes errores del socialismo.
 La creciente ola democratizadora en Europa del Este.
 El cambio de política de los Estados Unidos hacia el exterior.
 El desgaste y debilitamiento del militarismo en América Latina, que ha abierto campo a las democracias formales.
 El fracaso electoral de los sandinistas
 La derrota y humillación de Irak.
 El desarme de grupos guerrilleros históricos, como el M19.
 El desmantelamiento progresivo de la URSS.
 La perspectiva de grandes tareas derivadas de la negociación.

Finalmente, se concluía con una serie de propuestas de solución a toda esta problemática y a la superación de esta crisis que era inviable para las nuevas condiciones de confrontación política que se avecinaban.
De aquel documento se derivó una de las medidas más socorridas por nuestra dirección. Cada vez que aparecían grupos disidentes, que a su parecer le hacían sombra a su autoridad, “la marginación” y las medidas administrativas eran uno de sus recursos favoritos.
A Pancho Chela lo enviaron a la capital a un supuesto tratamiento médico de sus males históricos, al Choco René lo involucraron en una dinámica de trabajo que lo imposibilitaba a seguir promoviendo el proyecto de Arte y Cultura, a Yasser lo dejaron aislado en la Segundo Montes y a mí me enviaron provisionalmente a la montaña, como apoyo de la Radio Venceremos; mientras, por otro lado, intentaban cooptarme a la dirección regional para neutralizar mi posición crítica. Para esto último, la invitación me vino por el lado de Juancito. Acepté participar en una de aquellas reuniones por dos razones: la primera, para promover nuestra propuesta sobre el Arte y la Cultura y nuestra propuesta crítica sobre el partido y en segunda instancia, porque sabía que hacia el interior de la dirección había compañeros que simpatizaban con nosotros veladamente, y otros como Juancito, Fidel “Zarco” y medianamente Manolo, apoyaban nuestra propuesta abiertamente.
La revista ÁLAMO se mantuvo publicando hasta el número tres, aún después de la firma de los acuerdos de paz;  el Museo de la Revolución fue inaugurado en Perquín pasados los Acuerdos de Paz. En su montaje e inauguración estuvieron presentes Jonás, el “Seco” Gustavo -que ya lo tenía en mente para sus futuros proyectos empresariales-, Andresón, Juancito, Manolo y muchos otros compañeros más de la dirección, cuadros intermedios y hasta población civil y, obviamente, los miembros del Grupo ÁLAMO que ya éramos afamados en el frente como el Grupo de los Bravos; en febrero del 92 se inauguró la Casa de la Cultura y el Festival de Invierno meses después. En aquel evento, amenizaron los Torogoces de Morazán y algunos otros grupos salvadoreños, promotores de la canción revolucionaria y de protesta.
Aquellos proyectos tan estigmatizados en un principio, fueron integrados por la comandancia del frente al polo de “desarrollo económico”. Hacia fines de 1992, la argolla del ERP, se reunió, y en su balance interno decidieron hacer una repartición de los bienes del partido y del frente, y dentro de este reparto: la Casa de la Cultura le quedo a la alcaldía, porque el proyecto se montó en una parte de ese local, el Festival de Invierno se sigue haciendo cada primera semana de agosto, y es promovida por las autoridades locales y turísticas de Perquín; y el  Mueso de la Revolución, se lo agenció el nicaragüense Mario Chocho a manera de propiedad privada, en el marco del reparto de los bienes que la argolla distribuyó entre sus más allegados. Pero al menos han servido como un instrumento para el rescate de la cultura, de la memoria histórica del proceso y de los héroes y mártires de la revolución

2 comentarios:

  1. Pensé que era "Cuentos de Barro" disculpas por la equivocación.
    Después de pasado el periodo revolucionario, se han escrito varios libros de vida efímera, el punto es que escribir, para quien, con que objetivo, todos esos libros o la mayoría carecen de objetividad, seriedad, responsabilidad y lo mas importante el análisis con proyección en el futuro en donde el individuo sede espacio al colectivo, en esos libros escriben como que esto ya termino como que la sociedad no camina o no tiene futuro, un análisis serio sobre la base de la auto critica del surgimiento, desarrollo y evolución del proceso revolucionario salvadoreño que siembre para las futuras generaciones de esta dolorida patria.

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  2. Después de a batalla o la guerra cualesquiera es general decía un compañero en la guerra civil. Sin embargo, durante la misma, esos generales escanciaban o no existían, aunque abunden muchos años después de haber terminado ese campeonato…
    Nada da más miedo que un héroe que vive para contarlo…, para
    Contar lo que todos los que cayeron a su lado no podrán contar jamás. Esto siempre y cuando dicho héroe conserva su dignidad y evita defender intereses parciales y colores políticos. Haciendo su narrativa testimonial como un aporte para las nuevas generaciones y desenmascarar el maquillaje de los escritos alineados con el poder.

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