viernes, 7 de noviembre de 2014

Orden de retirada en El Tope (fragmmento)

Sube el nivel de indisciplina, mandos desertando.

Por Fidel A. Romero “Fidel Zarco”
Casi me quedaba dormido, estaba conciliando el sueño cuando llega el posta acompañado de uno de la seguridad de Jonás, quien preguntaba por el comandante Fidel para entregar un correo urgente.  Este es entregado aun estando acostado sobre mi plástico, abro aquel papel doblado pegado con tirro que decía “Urgente”, al abrirlo veo las escuetas líneas de puño y letra de Jonás decían:
-“Envíame de inmediato las dos personas misileras”, de ahora en adelante se moverán en mi estructura. Firma Jonás.”
Escucho a Licho quien aun está despierto y había visto la presencia del enviado por Jonás y dice:
-Por la gran puta Fidel, eso tenía que haberlo arreglado yo al solo verte hoy, pero se me olvido hacerlo, manda esa gente de inmediato.
-Ordenes son ordenes Silvio, en este momento será cumplida.
Este hecho para mí era otro elemento que juntado a lo expresado en relación a la dureza de las condiciones para acampar a milicia, interpretaba como que ya no era posible tener misiles y combates en la ciudad, por lo menos en un periodo considerable hasta reorganizar la situación con la fuerza.  Licho se acerca y comenta en voz baja:
-La situación se pondrá perrísima, Melo y Benjamín el cuto se han desertado, Jonás se lleva una parte de la fuerza para el sur, dice que averiguara que es lo que ha pasado con la falta de comunicación y porque no se tomaron Usulután.
-Las deserciones empezaron en la dirección oriente hace unos días Licho, una escuadra se fue de la gente del norte de la Unión.  Nosotros empezamos con esos dos cuadros que tendrán repercusiones, los motivos del repliegue no ha sido explicada políticamente. 
-Ponerle coco Fidel, ahora no quiero pensar, hablamos mañana.  
Quede pensado sobre aquel correo, las palabras de Licho con la escueta información dicha con el agravante que no quería pensar.  Era evidente que estaba cansado, agotado y posiblemente muy afectado por el cambio brusco de planteamiento a aquellas alturas de la ofensiva: esfuerzo, sacrificio, heridos, muertos, desinformados, periodistas dándonos datos que debimos haber sabido vía comunicaciones estratégicas, combatientes y mandos desertados, Jonás para el sur para averiguar algo sobre cosas, etc., Licho solia tener sus secretos que Jonás le confiaba.  Habían cosas que no cuadraban, no se entendían porque Jonás tenía que viajar y arriesgar tanto solo para averiguar que había pasado en Usulután…? Para eso no era necesario hacer aquella marcha en las condiciones deplorables en cansancio y la moral en general que se estaba apoderaba la fuerza desde que se les ordeno dejar las posiciones que les había costado tantas bajas mantener.  Con aquella reflexión en mi cabeza ni cuenta me di cuando estuve dormido, el concierto de gallos en la madrugada me despertó, era el 22 de Noviembre veo a Licho sentado con su mochila listo esperando en el lugar donde había dormido.
Su expresión no había cambiado…, quizás ni había dormido, solo Él lo sabía porque lo único que dijo fue:
-Ayer se retomaron la zona, les llevo el día hacerlo, hoy pasaran de este lado del rio a completar su trabajo.  Sera un día de combates, es mejor que ya no nos separemos.
Con aquellas escuetas palabras empezó a caminar casi sin rumbo por aquellas urbanizaciones semi desiertas, los civiles había aprovechado la aparente calma del día anterior de cuando amanecimos en el lugar para dejar el lugar, previendo que nuevos y recios combates serian iniciados en ese lugar.  No se equivocaban, Licho había movido la incompleta agrupación de Miguel Ángel a retardar el avance por la asfaltada empezando desde el puente Urbina.
Con Licho nos movíamos alrededor de 15, entre Radistas operativos, estratégicos, inteligencia y el personal de seguridad nuestro, en ese día no recuerdo que Javier nos acompañara, seguro que arreglaba la evacuación de su personal con la logística.  Pequeños enfrentamientos eran escuchados en las márgenes del rio, Miguel Ángel aun no combatía.  Licho encabezando la columna del puesto de mando, se movía como tigre evitando al o a los cazadores[1] de tigres, hacia movimientos con sus manos de cubrirnos en las paredes, doblaba para cambiar ruta, se agachaba para disminuir ser blanco etc.  Después de la media tarde, cansado de jugar al gato y al rato con aquella estructura que estaba a punto de ser cazada por las unidades infiltradas durante la noche y encubiertas para emboscar al menor descuido, pienso que no debemos continuar así, debemos definir qué hacer con Licho, aprovechando que la patrulla enemiga no nos había visto o simulaba no vernos por conveniencia[2], digo a Licho procurando que solo El escuchara:
-Si es de jugar al gato y al ratón Licho, es mejor nos dividamos esta gente en dos unidades, tomemos una cada uno y vamos a combatir a estas unidades y a ese avance que viene tras ellas.  Solo debes pensar en cuál es la misión que nos toca jugar?
Licho abre sus ojos como para decir que debo entender sus palabras y conducta antes de expresar:
-Yo no regreso al norte de Morazán con este poquito de gente, yo no cruzo de regreso el rio Torola dejando ese vergo de muertos y heridos, a parte que la gente se está desertando y no obedecen, yo me voy a la mierda de aquí, Fidel.
La expresión facial con que Licho había pronunciado aquellas palabras, uniéndolas…, eran muy elocuentes, estaba golpeado, era la combinación de todo: por el cansancio, del esfuerzo…, y sobre todo por el efecto moral de las bajas, deserciones y del cambio de planteamiento, conocía mandos que jamás superaron el trauma de los muertos en sus unidades.  Mi mente busca respuesta ante aquellas palabras salidas sin tapujos del jefe de la dirección norte y digo, tratando de poner toda la energía que podía juntar en ese instante para hacerle reaccionar:
-Nuestra misión aun esta inconclusa, para terminarla es necesario llevar esta gente de regreso a como sea, vos te podes desertar…, siempre y cuando lleves esta gente hasta el norte del rio Torola, te vas a la mierda después de eso a la hora que te dé la gana Licho.  En este momento debes coordinar el plan de retirada o aquí habrá una debacle con repercusiones insospechadas, has entendido?
Licho agacha su cabeza como un niño a quien han encontrado infraganti ante un error, rasca su cabeza revolviendo su espesa cabellera, suspira como un tigre cercado para luego decir:
-Hombre Fidel! Tenes razón, vámonos para donde Goyo, esta a unas 3 cuadras de aquí al otro lado de la calle, vámonos a aquella casa de fuertes paredes para coordinar desde ahí.
Licho inicio su comunicación directa radial algunos mandos de agrupación, primero con Miguel Ángel a quien advirtió que dividiera cuidándose los flancos por sí mismo, que habían pequeños goes infiltrados para dirigir bombardeos, luego pidió hablar con Nasser para indicarle su área de acción con una parte de la fuerza, que haría algunas acciones en su área para distraer y atraer al enemigo; Goyo fue el último en cruzar antena[3], pero en ese momento se escucho un disparo en la dirección donde se encontraba con la fuerza, nadie hablaba, luego  pequeñas ráfagas son escuchadas.  Goyo había sido blanco de un franco tirador enemigo infiltrado cerca del grueso de la concentración de las agrupaciones, posible era el golpe contundente a ejecutar ocupando la aviación para apelmazar de bombas a aquel carbonal que concentraba al grueso de los que salieron de la ciudad.  Era el punto de concentración para la reorganización.
Caido en la retirada de la ofensiva del tope y punto, en un carbonal de Hato Nuevo.




[1] La zona que ocupábamos había sido infiltrada de unidades pequeñas dotadas con comunicación para dirigir o coordinar bombardeos.  Estas unidades con frecuencia nos encontrábamos pero no nos disparaban y tampoco pedían la aviación per estar tan cerca de nosotros y no salir afectados por el fuego amigo.  “Había como un pacto de no agresión entre nosotros y ellos”
[2] Eran los equipos pequeños Monterrosa Barrios, que se infiltraban con un equipo de comunicación para dirigir ataques aéreos con desembarcos.  No podía avisar de ataque aéreo por estar tan cerca con nosotros y, tampoco nos atacaban por ser numéricamente inferiores a nosotros por lo que temían ser aniquilados.
[3] En la jerga guerrillera significa hablar directo en el radio entre dos mandos para coordinar rápido.

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