lunes, 21 de julio de 2014

El Compa Magno y los zapatos del finadito

El Compa Magno y los zapatos del finadito[1]: un hecho para reflexionar, sobre costos y escala de valores.
Por Fidel A. Romero "Fidel Zarco"
El año de 1981, fue el año más duro para mí en la guerra, de mucha carestía, construcción y esfuerzos más la melancolía de la lejanía de los seres más queridos familiarmente.  Estábamos en El Jícaro- vigía, cantón Ringlera del municipio de Jucuarán, nuestras posiciones estaban a escasos 1000 metros de las trincheras del enemigo, o sea que sus puestos de vigilancia o postas eran separados por esa distancia y había intercambio de disparos con frecuencia.  Mataron a MAGNO, un niño de 9 años que cumplía misión de llevar alimentos a nuestra posta, los soldados vieron el desplazamiento del niño hacia la posta y así la descubrieron, cuando comían lo dos compas sentados en el suelo, el niño se paró en la trinchera enmascarada y recibió un disparo en la cabeza más una lluvia de balas que no lo impactaron.  Me lo llevaron moribundo a la clínica, todo el sangra miento era interno hacia el cráneo-el cerebro, falleció 90 minutos más tarde.

Sentía algo extraño en mi ser que aun no entiendo lo que fue: mezcla de indignación con reflexión, angustia, rabia, impotencia...etc.; los brigadistas, mis asistentes me hablaban y yo contestaba con monosílabos, hasta este momento de la guerra había atendido a adultos pero no a niños heridos y moribundos, hasta que llega otro niño aun de menor edad que MAGNO y me saca del mutismo diciéndome:

- "Compa Fidel, me puede dar los zapatos del finadito, yo no tengo, en las caminatas de noche viera como las piedras me golpean los pies”.  A lo que yo respondí:
-Tómalos y será como si MAGNO caminara otra vez”.  Mis pensamientos aterrizaron y aterricé pensando en el costo del proceso, pero seguía sintiendo eso terrible dentro de mí.  A través de un breve correo decidí comunicarme con el viejo Federico, Elías Julián, quien era mi responsable político en ese entonces.  Le comuniqué que yo deseaba hacer algo por MAGNO y que fuera como un lineon formativo para las estructuras internas del Frente:  un acto político cultural; y pedía su apoyo para que llegara el jefe del Frente, Balta, a decir algo en el acto, además que yo quería cantar una canción a pesar que yo nunca canto ni en el baño. 

De inmediato llegó a la clínica y dijo:
- " Hagámoslo Fideluco, Balta tiene que venir", y,… ¿Cuál canción vas a cantar?, yo nunca te he visto sonar la guitarra ni cantar...  Mi respuesta fue:
-Tu tocas la guitarra y yo canto la canción La Milonga del Fusilado... ¿Te la sabes?
 La había escuchado con frecuencia cuando dos brigadistas de la RN la cantaban.  ¡Díctamela! le dije, me la voy a aprender rapidito; el Viejo Federico sacó la lengua e hizo una señal de incredulidad. 
La letra de la canción “Milonga del Fusilado”:

La letra de la canción “Milonga del Fusidlado”:
No me pregunten quien soy
Ni si me habían conocido
Los sueños que había querido
Crecerán, aunque no estoy.
Ya no vivo, pero voy
En lo que andaba soñando.
Y otros que siguen peleando
Harán nacer otras rosas...
En el nombre de esas cosas
Todos me estarán nombrando.

No me recuerden la cara
Que fue mi cara de guerra
Mientras hubiera en mi tierra
Necesidad de que odiara.
En el cielo que se aclara
Sabrán como era mi frente.
Me oyó reir poca gente,
Pero mi risa ignorada...
La hallarán en la alborada
Del día que se presiente.

No me pregunten la edad,
Tengo los años de todos,
Yo elegí entre muchos modos
Ser más viejo que mi edad.
Y mis años de verdad,
Son los tiros que he tirado.
Nazco en cada fusilado,
Y aunque el cuerpo se me muera
Tendré la edad verdadera
Del niño que he liberado.

Mi tumba no anden buscando 
Por qué no la encontraran
Mis manos son las que van
En otras manos, buscando.
Mi voz la que esta gritando!
Mi sueño, el que sigue entero.
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando.
Por que el que murió peleando,
Vive en cada compañero!


Luego le dije:
-¿Me apoyas o no en esto? …, Unos compañeros brigadistas de la Resistencia Nacional que estaban haciendo su entrenamiento en la clínica nuestra, sabia la letra de la canción, me la dictaron y quede comprometido a aprenderla mientras se concentraban las estructuras para el acto y funeral del menor.  Sin hacer algún ensayo previo, la estaba cantando 3 horas más tarde ante el cuerpo sin vida de MAGNO y todas las estructuras de la zona que se reunieron para rendir tributo al muertecito. 
No recuerdo lo que Balta dijo en el discurso, pero sí recuerdo con claridad lo que yo sentí al organizar ese evento y cantar por única vez en mi vida.  Algo que no puedo describir aún, es que aquel acto fue un gran desahogo con compromiso para todos los presentes, yo en lo particular sentía que la vos me salía de todo el cuerpo, y sentía como si flotaba...

Todos los presentes de ese acto, escucharon la canción en silencio y al terminar gritaron muchas consignas con gran energía y emoción como un desahogo del pesar por la muerte de aquel niño.  Esto vino a profundizar el compromiso de los acampados, se sentía en la disciplina y cumplimiento de tareas.
A continuacion una foto de la epoca en donde aparese una hermana de Magno en primer plano.


A continuación algunos párrafos del libro memorias de un guerrillero PPs. 417-8, segunda impresión Noviembre 2006.

…”A todos nos impactó, primero a su madre y hermanos, que ya estaban incorporados con nosotros, pero también con mucha fuerza a El viejo Federico, a Fidel y a mí.  Lo enterramos en el mismo campamento.  Su muerte nos comprometió de una manera especial.  Nos marcó la pauta para toda la guerra.
Fidel, Federico y Pepe cantaron una canción mientras lo enterrábamos, esa tarde lluviosa y triste.  Fidel creo que nunca había cantado antes, era muy desentonado, pero él era el único que sabía la letra completa de la canción.  El momento fue tan golpeante para nosotros, al ver el dolor de la madre y su hermana mayor, y la letra que cantábamos estaba tan adecuada, que a todos se nos hizo un nudo en la garganta.  A mí se me salieron varias lagrimas y no pude ocultar el sentimiento y la fuerte emoción”[2]





[1] Fragmentos de una comunicación electrónica tenida con una amiga sobre ese niño en 2007, quien con su muerte marco un compromiso más para los acampamentados en el Sur, contribuyendo en su consolidación e identidad como zona.
[2] Medrano, J.R.,Memorias de un guerrillero Pps. 417-8, segunda impresión 2006.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario