viernes, 14 de marzo de 2014

LA BATALLA DE USULUTÁN: UN SALTO DE CALIDAD EN LA GUERRA (II)



Por Fidel A. Romero, "Fidel Zarco".

PARTE II


Después del almuerzo, hubo reunión de diferentes colectivos, además de los jefes que también ultimaban detalles con sus unidades.  La BM conjunta, estaba en gran tertulia intercambiando experiencias tenidas hasta esa fecha; todos coincidíamos que juntos podíamos enfrentar y resolver la mayoría de casos, sin embargo estábamos cortos de material o equipo quirúrgico.  Federico se acerca a saludarnos. Él estaba un poco tenso, no sólo por la falta de descanso y por haber cantado buena parte de la noche, sino que también por la incertidumbre que genera aquel tipo de experiencia en donde como organización teníamos la responsabilidad de demostrar lo acertado en ese tipo de acciones para tomar la iniciativa militar.  Fumando como un murciélago dice:

¿Descansaron con este infierno de calor con zancudos?  Nos esperan momentos definitivos y de mucho sacrificio; de todo corazón deseo que ustedes sean los únicos que no trabajen en esta batalla.

Guandique me prestó su mosquitero con un matate; no tengo picadas y dormí bien. 

Ese Viejo se las sabe todas, y tú sabes que el cura y el doctor simpre son privilegiados en la sociedad.

Federico, nos gustaría tener un poco más de información para tener idea de qué es lo que nos espera; digo, en términos de tiempo de la misión, estabilidad para trabajar y el objetivo de la misión.

Bueno, en oriente se atacarán dos cabeceras, Gotera por el norte de Morazán, y Usulután que nos corresponde a nosotros en forma unitaria.  Usulután será atacado en tres direcciones, dejando libre la parte poniente de la ciudad: se atacarán todos los cuarteles y las posiciones periféricas adelantadas que tiene por Los Naranjos, y por las piscinas de El Molino.  Se estima que tomaremos la ciudad y nos mantendremos el mayor tiempo posible para demostrar, dentro y fuera del país, que hay una guerra abierta, en donde nosotros avanzamos como beligerantes y el gobierno se desquebraja.  Habrá cooperación a nivel nacional para que no nos concentren los esfuerzos sólo a nosotros.  Por ejemplo: se harán ataques en los otros frentes, y dependiendo de cómo se desarrolle Usulután, vendrían refuerzos del norte de Morazán.  A ustedes siempre les tocará estar adjunto al puesto de mando y tendrán información anticipada si deben moverse para otro puesto; todo depende de las circunstancias.

Las palabras de Federico fueron más que claras.  Era una misión en la cual habrían readecuaciones sobre la marcha, porque el esfuerzo de Usulután era un experimento para mostrar el camino de la línea militar a seguir, para tener incidencia política dentro y fuera del país; la tensión mostrada por aquel político expresaba inseguridad no sólo en la acción de Usulután por lo diferenciado en el fogueo militar al interior de la militancia del FMLN histórico, sino que también a nivel más global en las acciones de acompañamiento y amarre de fuerzas enemigas.  Como ERP teníamos total confianza en las capacidades propias, pero había inseguridad con esas capacidades en los otros, sin mencionar que ésta sería como un experimento para los demás.  Los costos, y por qué no decirlo, la gloria de mostrar el camino  caería sobre las espaldas de los participantes de la batalla en aquella cabecera departamental en plenas elecciones parlamentarias…

Entrada la tarde de ese día, casi iniciando el ocaso, todas las unidades estaban listas para salir hacia sus objetivos.  No era posible aguantar la tercera noche en aquel lugar inhóspito, en donde los zancudos se cebaban con la sangre de los combatientes que en pocas horas, muchos de ellos, podrían estar sangrando copiosamente por lo cruento que se preveía.  Las tropas gubernamentales estaban alertas por cumplir su misión: garantizar las elecciones a lo largo y ancho del territorio nacional de tal manera para mostrar al mundo que la guerrilla estaba acabada sin capacidad de incidencia.  El puesto de mando con su seguridad, más el personal de servicios, incluyendo el hospital conjunto, fueron los últimos en salir.  Al ver la distribución de aquella columna, no pude evitar recordar la marcha hecha a finales de octubre de 1980 con los nicaragüenses, al interior del territorio hondureño.  La diferencia era que ahora las condiciones eran totalmente diferentes; nos desplazábamos al ataque para crear confianza al interior del FMLN histórico,  y ganar la iniciativa militar en la guerra con altos réditos políticos, nacional e internacionalmente.

En una pequeña elevación antes del río, había una pequeña unidad.  La consigna que pasaron fue que era la fuerza que controlaría nuestra retaguardia.  Cruzamos el río que no pasaba de unos 40 centímetros de profundidad lo más hondo; llegamos a la Laguna del Palo Galán -esta vez sin entrar a La Ratonera-, en que estuvimos en la primera incursión.  La columna fue dirigida hacia un  sector contiguo al suroriente de la piscina; había una gran palizada de cocoteros; el predio era grande.  Las postas fueron ubicadas; ahí descansaríamos esperando el inicio de las acciones.  Balta, Chelito Gonzalo y Federico se apartaron un momento después del cual se distribuyeron en el lugar la seguridad a fortificar el terreno, los radistas a instalar sus antenas, y Federico se dirigió a nosotros para darnos indicaciones:

Ustedes tendrán que regresarse hasta antes del río.  Ahí buscan un lugar con cobertura y que tenga condiciones para protegerse de un posible bombardeo.  Deben quedar dentro del anillo de seguridad que está formado por la pequeña fuerza del cerrito del rio, al lado de concepción Batres; la unidad de las FAL, que cubre la carretera del Litoral, por el desvío de Batres, y el puesto de mando coordinador de esta coquera.  Yo prefiero que se pongan lo más cerca posible del río.  Estarán informados continuamente de lo que necesiten saber por Balta, o por mí mismo.

El lugar no podía ser mejor para nuestro trabajo.  A unas dos cuadras del río, en una espesa arboleda de ujushte, encontramos una casa de teja que tenía cobertura; además, había una gran fosa bajo un enorme árbol de ujushte, restos de un aserradero en donde perfectamente podíamos cubrirnos, y a pocos metros, había un lindero con declive encubierto.  Ahí dormimos el resto de la noche escuchando la alborada de los combates.  A buen 5 A.M. todos nos levantamos a preparar condiciones en el terreno y tener nuestros materiales listos: Una puerta de madera fue ubicada al centro de la casa con la altura necesaria que sería la mesa operatoria; con desperdicios de madera se improvisaron bancos bajo los árboles, mientras que entre todos se improvisó un puesto de vigilancia por si había alguien desconocido que se acercara a nuestro campamento-hospital.

Desde nuestro campamento escuchábamos los combates, un tanto lejanos, formando un enorme semicírculo alrededor de la ciudad y con su abertura hacia el poniente, al lado del hospital. A momentos arreciaban por la dirección central y en la del sur, mientras que la del lado norte, por donde estaba en ese entonces el cuartel, parecía no haber entrado en acción.  Al segundo o tercer día empezaron a llegar heridos, los cuales iban aumentando cada vez y todos pertenecientes al ERP, como se suponía que era la fuerza más numerosa y quienes conocían.  Balta envió un correo manuscrito informando la situación, que en síntesis decía:

Compañero Fidel, las acciones están siendo desarrolladas como lo planificado; los combates más fuertes son por las direcciones nuestras al oriente y al sur; el primer objetivo de sabotear elecciones está cumplido; pero esperamos completar el resto.  Ustedes manténganse alerta con posta permanente y enmascarados para no ser detectados por medios aéreos.  Pascual el político prepara condiciones con bases de apoyo para evacuar heridos.  Al haber cambio de plan les informaré de inmediato.

Aquel escueto mensaje fue leído al resto del personal que estaba ávido de información.  Ya teníamos 10 compañeros heridos, la mayoría podían movilizarse.  Era bien conocido en qué momento llegarían heridos: se arreciaban los combates hasta llegar a lo que llaman minuto loco, en donde se escuchaba de todo para luego quedar en disparos esporádicos, y en menos de una hora venían los grupos de compas heridos acompañados.  Llegaron tres mandos de la fuerza de San Vicente, entre ellos Sabino, con su estampa y perfil de un árabe; traía una mano destruida.  Al cuarto día llegó Teresa[1] a dejar un niño herido de la fuerza de San Vicente. Este niño, al ser chequeado, sólo se le encontró una pequeña lesión que parecía una roncha como picada de hormiga en el escroto[2].  Este caso fue discutido con los otros dos médicos llegando a la conclusión de mantenerlo en observación por 24 horas, que coincidía con la recomendación escrita por Zulma.  

Los aviones exploradores se cruzaban alrededor de la ciudad.  Según informes de Federico había emboscadas esperando algún refuerzo para las tropas cercadas en aquella cabecera. Decían que moverían al batallón Atlacatl por el lado de Santiago de María, para entrar por la parte abierta del semicírculo  que formaban las direcciones de ataque.  Con la salvedad que habían aparecido 4 muertos en la sotera del hospital San Pedro[3].  Había expectativa por escuchar la detonación de abanicos y RPG emboscando al convoy del Atlacatl.  Pasó el tiempo y nada de explosiones; sólo se escuchó un minuto loco que duró unos 10 minutos, y luego llegaron heridos en abundancia, entre ellos el Chele William[4], quien tenía destruido el codo del brazo derecho, comprometiéndole los tres huesos en esa articulación.  Por la tarde  del día 5(¿?)[5]El grupo del puesto de mando de Balta, pasó por la calle a unos 50 metros de nuestro campamento, y se dirigían hacia la elevación de retaguardia al otro lado del río.  Después de un par de horas recibo un segundo correo del jefe, de su puño y letra, que en resumen decía:

Compañero Fidel, la cosa se ha puesto apretada, estoy detrás de ustedes en la elevación del otro lado del río en El Obrajuelo.  Prepara condiciones para evacuar a todos los heridos hacia El Jícaro. Pascual tiene personal listo y bestias; deben salir al amanecer mañana; sólo conserva a los compañeros que necesiten del cuidado de un médico.  El médico y el herido de las FPL  pasarán por ellos a partir de mañana a cualesquier hora.  Ustedes estén listos para moverse cuando se les avise.

Se pasó la información al resto del personal; se prepararon los heridos que podían movilizarse a El Jícaro, con los criterios recibidos en el correo de Balta.  Fue incluido el niño de San Vicente que se había integrado como un brigadista más, ayudando o asistiendo a los heridos con alimento y agua.  No recuerdo cuántos enviamos; unos caminaban y otros en bestia. Un guía los acompañó hasta la algodonera de San Felipe, luego regresaría con nosotros.  El Chele William había despertado de la anestesia.  Temprano, en la mañana siguiente, tenía una cara de pocos amigos, aunque no se quejaba de dolor; observaba los movimientos del personal y los compas heridos que salían (día 6).  Después que se van y quedamos algo desocupados, hace una seña con la mano buena que me acerque, y ve hacia los lados para que nadie escuche, y dice:

Cayó Gonzalo en la balacera de ayer… En el Palo Galán debe estar el enemigo desde anoche, ¡pura mierda la forma en que cayó…!  Él pensaba que eran los compas de las FAL que iban a descansar, y corrió hacia la trinchera, para avisar a los postas que no dispararan porque venían los de la FAL.  Esos compas hijos de puta se retiraron de su posición sin avisar, o por lo menos hubiesen hecho algunos disparos para alertarnos; dejaron la posición sin avisar y sin combatir.

¿Estás seguro William de lo que decís?  Porque no entiendo por qué Balta no lo menciona en el correo; sólo dice que enviáramos los heridos que no necesitan de cuidados médicos, que el resto se queden conmigo.  Según lo que decís, nosotros estamos descubiertos desde ayer antes de la balacera, al retirarse la patrulla de las FAL.

Yo saqué a Gonzalo para que nada le quitaran esos hijos de puta del Atlacatl.  Eran una patrulla pequeña que pasó por la posición de las FAL; vienen de Santiago de María caminando.  Cuando cayó Gonzalo todos nos propusimos sacarlo para no perder información ni su cadáver; agarré el RPG7 y disparé un papayazo a mitad de un palo de coco, y les cayó encima a los soldados que se corrieron, y cuando arrastraba a Gonzalo, lo sentí el vergazo en el codo.  Gonzalo fue enterrado en el Palo Galán, en esa coquera, y me trajeron para el hospital.

Está bien, William.  Quiere decir que en cualesquier momento nos avisan que nos movamos al otro lado.  Trata de descansar porque tú tienes buenos los pies, al igual que los otros.  Están un poco débiles por la pérdida de sangre, pero en bestia pueden moverse.
Al informe de William no le di mucho crédito al principio; lo atribuí al efecto colateral de la anestesia usada.[6]  Sin embargo, era real el minuto loco de 10 minutos que escuchamos; era real que el grupo de Balta había pasado de largo hacia el otro lado del río, al igual que el correo recibido con indicaciones de hacernos livianos.  Los heridos más graves que estuvieran con el médico, y el personal de las FPL lo habían recogido por la mañana.  Sólo quedaban con migo Jonatán, del PRTC.  Haciendo esas reflexiones estoy cuando veo venir al guía[7] que encaminó a los heridos hasta San Felipe, que al llegar dice:

Me retrasé un poquito porque se nos agravó el niño.  Al sólo bajar la cuesta y pasar el río, se tiró del caballo y dijo que le dolía el estómago, y eran arcadas por la boca.  Vomitó y se revolcaba en el suelo de dolor, y se murió.  Así lo llevamos para que lo enterraran más adelante.  Yo tengo preparada más gente y algunas bestias para que nos ayuden a llevar a los demás; sólo me avisan.

Estaremos pendientes de que nos avisen, cuándo y hacia dónde nos moveríamos.
Jonatán, médico internacionalista originario de Bélgica, escuchó aquella narración del guía; entendiendo lo que pasó, nos apartamos para intercambiar opiniones:

Es un poco raro que no dio síntomas cuando estuvo con nosotros; es posible que el movimiento del caballo le desencadenó el dolor por alguna peritonitis; lo raro es que nunca cambiaron los signos vitales.

He leído algunos casos en donde personas ancianas o muy debilitadas de su sistema inmune, no reaccionan con fiebre o toda esa cosa.  Ese pudo ser el caso del niño, porque la lesión en el escroto pudo haber sido la puerta de entrada de bacterias al peritoneo.  El asunto es que en cualesquier hospital del mundo, y más en guerra, la conducta a seguir en estos casos es la que hicimos.
Para aprovechar el tiempo, a Jonatán se le ocurre hacer una evaluación del trabajo realizado en el hospital conjunto hasta ese momento, y dijo:

Aprovechemos que habemos personal de las BM de 3 organizaciones para tener una idea del desempeño realizado.  Tú, Fidel, que has coordinado, puedes hacer otro esfuerzo y coordina la reunión.

Es correcto, Jonatán; sólo llama a la compañera brigadista de las FAL y otros más que estén sin atender.  Tratemos de ser breves porque pueden llegar más heridos en cualesquier momento.

No pasábamos de 10 personas sentadas en los desperdicios del aserradero bajo el follaje del enorme árbol de ujushte; les veo a todos que no disimulaban el cansancio acumulado de la jornada larga compartida, y digo:

Estamos para hacer una ligera evaluación del desempeño durante el tiempo que hemos permanecido en este lugar, por favor pidan la palabra y traten de ser breves al punto preciso.
Como nadie se atrevía a pedir la palabra, continúo diciendo:

Todos se han esforzado en nuestro equipo, brigadistas, médicos, logístico y el político de expansión, proporcionando apoyo para nuestro trabajo.  El movimiento hecho hacia El jícaro es una muestra de ello.  Ahora, en cuanto al desempeño en este lugar, no podría ver cómo pudo mejorarse: nadie falleció en nuestras manos, todos están fuera de peligro y depende del seguimiento para su recuperación.  Si alguien quiere agregar algo, está la palabra para quien la quiera.

María, de las FAL, estaba más seria que de costumbre, y dijo:

Lo que has dicho, Fidel, es cierto en parte, porque yo tengo un reclamo a hacer a la comandancia del Frente.  Hay cosas personales que han incidido en la atención de un herido que era mi pariente, y es el niño que se murió al pasar el río.  Ese niño, aunque es del ERP de cerros de San Pedro, San Vicente, era mi pariente, y Fidel no quiso operarlo por eso. Él tiene un problema personal con migo.

Todos se miraron estupefactos de lo escuchado; no se podía creer lo que aquella compañera decía; era necesaria más información para hacer aquella acusación tan directa.  Guardé silencio esperando que siguiera, o alguien pidiera la palabra.  Jonatán levantó la mano para decir:

Me cuesta creer lo que he escuchado, compañera.  Es bien irresponsable lo expresado por tus palabras; hay que ser responsable con lo que se dice y sólo por educación me he contenido para no callarte por las tonterías que has dicho.  ¿Cuál es el fundamento técnico en que te basas para afirmar eso? Ese niño tú lo vistes que durante el periodo de observación jamás se quejó, y sus signos vitales nunca cambiaron como para pensar en operarlo; y no sólo eso, hubo una decisión unánime colegiada por 4 médicos que coincidimos en observarlo.  El compañero Fidel sólo fue uno de esos 4 médicos.  Si quieres acusarlo, yo te digo que debes acusar a los 4 médicos y a tí misma, pero debes fundar con hechos tu queja a la comandancia, porque no se puede difamar sólo por subjetivismos, o por hacerse notar como organización.

Si alguien más quiere agregar a este punto, permítanme decir que sería muy interesante si progresa la queja de María, y le pediría lo haga por escrito y a través de los canales que su organización tiene establecidos en El Jícaro.  Ahora nos disculpan porque vienen más heridos que reclaman nuestra atención.

Fue extraña aquella acusación.  Posible había sido afectada por la jornada tan extenuante, sumándole la muerte de su pariente, así como también la tensión acumulada por más de 10 días.  La queja por escrito nunca la presentó, y continuó visitándonos en la clínica de El jícaro para ganar experiencia en el campo de la salud.  El día 7,  después de recibir muchos heridos, nos dieron orden de movernos hacia un lugar diferente de El Jícaro.  No recuerdo quién nos dio la orden, pudo ser Cirilo o Federico; nos dijeron que había que romper el cerco tendido por el batallón Atlacatl, que la fuerza se iría rumbo a Tres Calles para despistar y que no siguieran la ruta de los heridos ni a El Jícaro  ni al manglar que estaba cerca, hacia el sur.  Recuerdo que eran 19 heridos con quienes nos retiramos al final.  Entre ellos, los de mayor cuidado eran Sabino y William, pero podían caminar o montar a caballo.  La seguridad que quedó con nosotros fueron los brigadistas que nos asistieron durante los 7 días, más el equipo de expansión de Pascual, que no pasaban de 4.  Pascual se multiplicó para tener información segura con la población colaboradora, quienes no sólo nos protegieron durante 3 días, sino que nos alimentaron con algunos tiempos salteados de comida, que incluían hasta elotes asados.

No había mucho que hacer en aquel lugar, sólo estar enmascarado en un lugar insospechado que hubiesen heridos de aquellos cruentos combates librados.  Los materiales de curación estaban agotados, no podíamos encender fuego y nos limitábamos a proveer de abundante agua con la distribución de lo raquítico en alimentos.  Durante los tres días a la orilla de un río en donde únicamente había mangle, raíces y lodo, era bien difícil encontrar lugar seco para descansar, sumado a los zancudos que nos atacaban como enemigos queriendo devorarnos. Sin tener información de los compas, sólo lo que nos decía la población colaboradora, decidimos el tercer día movernos para El Jícaro; todos los heridos se movieron a caballo hasta la clínica.  William y Sabino fueron anestesiados por segunda vez para hacer una buena debridacion de sus heridas que se habían infectado, luego recibimos indicaciones de prepararlos para sacarlos a Nicaragua, para reconstrucción del codo y de la mano.  Federico comentaba cuando regresaron a El Jícaro con la fuerza de la zona:

Nos tocó “cangrejito playero”, Fideluco.  No cayó el cuartel por falta de experiencia en la fuerza de esa dirección; se nos tiraron encima, pero lo peor fue el cerco del Atlacatl que caminaron desde Santiago de María, evadieron las emboscadas y los de las FAL que se retiraron sin avisar.  Sólo capturaron a un oreja de la hacienda de los conventos de nombre Candil[8]; los confundió con los soldados y habló en mal de la guerrilla; ahí mismo lo fusilaron.  Así fue como murió Gonzalo y salió herido William Chele; murieron los jefes de pelotón Romeo y Julio Zacatoso.  También murió Martin, el mando de la RN de Cabañas; nosotros cargamos con la mayoría de los muertos y heridos.  Las otras fuerzas no le hacen huevos por falta de experiencia.  La experiencia en guerra cuesta sangre y muertos.

“El FMLN intentó repetir consciente o inconscientemente el esquema de "gran ofensiva" el 28 de marzo de 1982, y aunque no logró los objetivos principales, consiguió acumular nuevas experiencias tácticas que le permitieron luego un gran avance cualitativo en lo militar. Sin embargo, en el terreno político se produjo una crisis temporal que dura de marzo a junio del 82, tiempo en que el FMLN reacomodó sus fuerzas y su táctica para avanzar en la disputa por la iniciativa militar estratégica; durante esta etapa los asesores yanquis juzgan que es necesario que el ejército crezca aceleradamente y aumente el número de batallones de reacción rápida y que se apliquen nuevas tácticas de contrainsurgencia para poder enfrentar la situación. En ese marco llevan a Fort Bragg, Estados Unidos, a los primeros 1500 soldados y oficiales salvadoreños, que serían entrenados para convertirlos en una unidad modelo de la dictadura.[9](http://www.1j4.org/tematica/elsalvador/archivo/fmln/1984/ene/02.htm)

Comentario final sobre esa batalla:

Después de 32 años de esa batalla, es difícil recordar todos los nombres, pero sí recuerdo que esa experiencia fue la que dio origen a las concentraciones de fuerza del ERP para fundar oficialmente a la Brigada Rafael Arce Zablah.  Se dio la batalla del Moscarrón entre Torola y San Fernando, en Morazán, en junio de 1982, con la que se inició la campaña “Comandante Gonzalo” para reivindicar la caída del Héroe de Usulután, que murió pensando evitar una confusión con los de las FAL.  En el sur fue un secreto público ese hecho, que oficialmente nunca fue mencionado; el tiempo se encargaría de borrarlo de la memoria ya que la mayoría de esa generación que participó y estuvo en el Palo Galán, murieron en la guerra, y de los pocos sobrevivientes, la mayoría tienen compromisos políticos.  Quien escribe esta historia estuvo en el Palo Galán pocas horas antes de iniciarse los combates en ese entonces; sólo escribe la versión de William Chele, que la repitió en dos ocasiones, y los comentarios hechos por Federico, más el secreto a voces de los que estuvimos en el sur para esos días.


[1] Ella era parte de la fuerza de San Vicente, Dra. Zulma Aldana, con quien habíamos sido compañeros en el Hospital de Maternidad. 
[2] Es la bolsa que contiene los testículos.
[3] Por ese lado no había dirección de ataque, solo había sido objetivo de disparos de franco tirador del equipo liderado por Macario, que entró por el lado de El Molino, avanzaron por El Calvario. La distancia es algo más de mil metros.
[4] Jefe de pelotón originario de La Unión.
[5] No recuerdo con exactitud qué día, tampoco si ese movimiento del puesto de mando estratégico fue hecho antes o después del minuto loco de 10 minutos, en donde se escucharon explosiones de granada de RPG.
[6] Sólo contábamos con quetalar y demerol.
[7] No recuerdo con exactitud si fue Aniceto o Pascual, ellos tenían el trabajo político de toda esa ruta y caseríos desde la carretera del Litoral hasta los manglares.
[8]Este señor era un hacendado y propietario de un supermercado llamado la despensa de don Pedro.
[9]
Párrafo del comunicado producido de la Comandancia General del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en reuniones realizadas el mes de diciembre de 1983 en el departamento de Morazán.  Publicado el 2 de enero de 1984  Marxists Internet Archive, mayo de 2011.  marxists.org, favor de mencionar al CEM y al SIEP como las fuentes originales de la versión digital.

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