miércoles, 12 de marzo de 2014

LA BATALLA DE USULUTÁN: UN SALTO DE CALIDAD EN LA GUERRA (I)




(Concentración de fuerzas; experimento unitario; retirada forzada; no cumplimiento de compromisos en el plan nacional)
Por Fidel A. Romero, "Fidel Zarco".  
PARTE I
 

El fogueo con las unidades mayores daba sus frutos.  La última incursión a la ciudad de Usulután había sido de mayor duración; se había iniciado la coordinación con unidades de otra organización; además, nos  mantuvimos desde la madrugada, durante el día y entrada la noche.  Las bajas habían sido mínimas: dos muertos y un herido.  De estas tres bajas, dos fueron por accidente, y una en el desalojo de un grupo de soldados parapetados en una trinchera, realizada por un compa nuestro, originario de San Salvador.  La experiencia ganada a pulso tenía su costo en sangre y esa era parte de la formación en guerra civil: aprender de la práctica; el que nada hace, nada aprende.

La experiencia era valiosa en esa transición para salir del empantanamiento de la guerra, de la experiencia militar de lo pequeño a lo grande en objetivos y masa de fuerza.  El Suroriente y en lo especifico Jucuarán, entró en una gran actividad, tanto en lo interno como ERP, así como en las coordinaciones con las otras organizaciones del FMLN histórico.   Se avecinaban las elecciones de marzo de 1982, las cuales eran de mucha importancia para el gobierno en realizarlas, y del FMLN en desestabilizarlas.  Esas elecciones eran un indicador de estabilidad para ellos y podrían convertirse en elemento de avance para la guerrilla.  El mundo estaba pendiente de cómo se desarrollarían, por lo cual había que entrarle con todos los recursos y experiencias acumulados hasta el momento.
“… Con ocupación de Usulután, el ERP buscaba no sólo sabotear las elecciones de marzo de 1982, sino además recuperar la iniciativa perdida, luego del fracaso de la ofensiva del 10 de enero de 1981”[1].

El informe de la comandancia de la organización nuestra, PRS-ERP,   que fue dado por el responsable político Federico en resumen decía:

“… No hay unificación  dentro de las cinco organizaciones porque  hay dos posiciones.  Por un lado, la mayoría aboga por insertarse a la vida política partidaria-electoral creando el instrumento partidario, más algún par de recursos de propaganda como un canal de TV y un periódico.  La otra postura sostenida por el resto, y principalmente por el ERP, es dar un salto de calidad en la guerra pasando a tomar la iniciativa a través de concentrar fuerza y golpear objetivos mayores.  Esto hay que demostrarlo al resto de organizaciones[2].  Nosotros ya lo sabemos por haber concentrado y atacado en 3 ocasiones a cabeceras departamentales, y hoy vamos a demostrarlo al resto en el periodo electoral venidero.
Esta operación militar mayor será el convencimiento del resto de organizaciones para entrarle a la concentración de fuerza coordinada con todo el FMLN a nivel nacional.  En oriente sería el esfuerzo principal con las ciudades de Gotera y Usulután.  El resto del país hará operaciones para amarrar fuerzas, evitando de esa forma la concentración enemiga en el esfuerzo de oriente”...

Ahora entendía la postura unitaria del Chelito Gonzalo cuando dio fin por lo sano a las fricciones con los representantes de las FPL y se incrementaron las actividades unitarias con el resto.  Las reuniones para saborear cenas y fiestas a las que nos invitaba el campamento de la FAL, se incrementaron; sus mandos eran numerosos[3] pero necesitados en reclutar tropa para mandar; la RN comandada por Rosendo y Felipe, estaban ubicados en el caserío de Casas Viejas del Jícaro; había buenas relaciones.  Ellos mantenían un campamento mayoritariamente compuesto por personal urbano, pero algo numeroso.

Había reuniones con frecuencia con todos los representantes en el campamento de Balta.  Por mi parte era informado a través de Federico de los detalles para que coordinara los niveles de atención médica en las unidades a participar en la gran batalla que se avecinaba.  El plan de acción médica consistía en tres líneas de atención: en la línea inmediata a la línea de fuego a cargo de los brigadistas; un puesto médico intermedio a cargo de un doctor, y el hospital conjunto, que se ubicaría en una retaguardia adjunta al puesto de mando coordinador de la operación.  Este hospital estaría dotado por médicos de las organizaciones participantes. Las FAL aportaron una brigadista originaria de San Vicente; además, se dejaría un personal mínimo de la Brigada Médica en la retaguardia profunda en el Jícaro para la recepción de heridos. En esos días, nosotros habíamos terminado un curso de capacitación de brigadistas en donde hubo de las 4 organizaciones asentadas en el Jícaro; además decían que todos podían aportar un médico, excepto las FAL que aportarían la brigadista que se había formado con nosotros en el Jícaro.  Sólo recuerdo el nombre de un colega de pseudónimo Jonatán, de origen Belga, perteneciente a las filas del PRTC.

Esa concentración de fuerzas venía siendo trabajada con alguna anticipación en El Jícaro.  La RN traería refuerzos de Cabañas; las FPL de San Vicente; el PRTC de la zona costa; las FAL solamente participarían con sus dos escuadras del Jícaro; mientras que nosotros, el ERP, concentraríamos lo de Tres Calles, un pelotón de Morazán, más una columna de San Vicente. La cantidad total podría ser aproximadamente unas 500 personas-armas.  Era la primera experiencia con esa suma considerable, y el objetivo a batir en 3 direcciones era Usulután, muy conocido al haberlo atacado recientemente en dos ocasiones. Esta masa de fuerza fue concentrada en un cerro boscoso, en un lugar llamado Los Desmontes, al final del cantón San Felipe, jurisdicción de Concepción Batres, más allá de una algodonera lista para ser cosechada, en donde había buena cobertura y el trabajo con la población estaba consolidado para guardar el secreto.  Ahí se concentró la fuerza y mandos a excepción de las FPL.  

Una noche antes, acompañado por un guía, caminaba a ese lugar para conocer el resto del contingente médico con quienes conformaríamos el personal del hospital conjunto.  Aquella ruta era conocida, la había pasado la primera vez en mi salida para conseguir medicamentos y los biológicos de la antitetánica; también en las dos incursiones recién hechas  a Usulután.  Tenía el conocimiento que al final de la plantación de algodón, empezando la parte boscosa, se encontraba la columna del PRTC a quienes había que gritarles la consigna para evitar confusiones.  Después de caminar más de dos horas en aquella noche obscura y estando por terminar de cruzar el algodonal, a unos 40 metros del lugar indicado, hicimos un alto para gritar la consigna, que después de muchos años no recuerdo:

Grito consigna: — … …

Respuesta: ¿Qué consigna?

Repito la consigna: … …

Respuesta: ¡Varias ráfagas de fusil!

De inmediato y en forma refleja nos tiramos al suelo sin contestar el fuego ni más consigna.  Era evidente que los acampados ahí o no sabían la consigna o eran soldados enemigos.  Pasan varias ideas en forma de torbellino por mi mente.  Si son soldados… la concentración nuestra debe ser avisada de inmediato para neutralizar sean atacados sorpresivamente; la misión está en peligro de ser frustrada; óomo hacer para llegar antes que los soldados, etc.  Rodando en aquel algodonal, con mi acompañante llegamos a una borda que nos sirvió de ruta de escape y protección de la lluvia de plomo que en forma dispersa era disparada.  Cubiertos por la borda nos retiramos a dar un rodeo a campo traviesa subiendo un cerro empinado, breñales que evitaban que nuestro desplazamiento fuera hecho con rapidez.  Caminamos más de una hora antes de llegar al lugar donde estaba Federico.  En aquella parte del cerro había una casa donde estaba ubicada transitoriamente la cocina de Guandique con su personal logístico.  Afuera de la misma, estaban grupos de compas en una gran tertulia y cantando, acompañados de guitarras.  Había dos grupos que se turnaban para entonar canciones de la revolución mexicana, mientras que el otro entonaba letras de compromiso de Víctor Jara y Silvio Rodríguez. Con rapidez busco al viejo Federico, quien era uno de los cantantes, para informarle el incidente:

Grité la consigna en dos ocasiones y la respuesta fue varias ráfagas, ¿las escucharon?
Federico ríe para decir:

Ya sabes cómo son los compas del PRTC; a ellos les vale un rábano el santo y seña. ¡Qué bueno que no te pegaron!  Ve a la cocina a pedir comida y café porque aquí no es posible dormir. ¿Ves cuanta humareda con estiércol revuelto de caballo, de vaca y monte verde…? Esos son los repelentes contra estas nubes de zancudos[4].  Ahora sí veo la importancia y preocupación por cubrir tu plan profiláctico antimalárico.  Te juro, Fideluco, que en mi vida jamás había visto tantos zancudos; estoy seguro que no aguantaríamos 3 días seguidos aquí; todos tendríamos anemia por tanta picada.

Bueno, Federico, me gustaría que en tus reuniones unitarias o con Balta, trataran eso de las consignas; no es justo bajas innecesarias por no usarlas adecuadamente.

Nosotros podemos garantizar con las estructuras nuestras, pero con los demás, son ellos mismos que irán aprendiendo por los costos del camino.

No sé cómo haré, pero yo sí necesito dormir, aunque sea un par de horas.  De lo contrario, mañana estaré con una gran cefalea.  Iré donde Guandique para que calme las protestas de mi duodeno[5].

Ve a cenar, e intenta dormir entonces. Pero te aseguro que es más fácil que le saques sangre a un punche, que poder dormir unos 15 minutos en este lugar infernal plagado de zancudos.
Guandique como siempre muy fraterno y popular entre los compas, haciendo su trabajo con mucha dedicación, no sólo para alimentar aquella concentración en el lugar, sino que también para dotarla de un par de tiempos de comida como reserva para cuando tuvieran necesidad de comerla.

Hola, Guandique, vengo para que calmes mis tripas del apetito y me des una fórmula para que los zancudos me dejen dormir.
Guandique se ríe mostrando su prótesis dentaria decorada con un par de dientes dorados y, dice:

— ¿Qué comes que adivinas? Sólo yo tengo la fórmula para lograr dormir sin ser interrumpido por los zancudos. Primero come, y luego te explico.
Empiezo a pensar cuál sería la fórmula… ¿tendría algún mosquitero...?  Después de comer las tortillas recién salidas del comal con la sopa de frijoles con cuajada,  Guandique dice:

Es bien sencillo, te llevaré al mejor lugar para dormir, te prestaré mi cama con mis repelentes, yo trabajaré toda la noche.
Había un mosquitero azul transparente como el usado para cubrir la cuna de los niños y protegerlos de picadas de insectos; además, tenía un matate o red de los usados para acarrear el maíz tapiscado.

Guandique, yo entiendo lo del mosquitero, pero me has dejado perdido con el matate.

¡Ja, ja, ja!  Más sabe el diablo por viejo que por diablo.  Tú te acuestas sin ropa por el calor, luego te tiras el matate encima, luego tiras la colcha sobre el matate; el zaite del zancudo no es tan largo para que alcance tu piel; el espesor que deja el matate es la mejor protección para los que logren colarse del mosquitero.

“... Pueden pasar entre 7 y 60 días desde que una persona sufre la picadura de un mosquito infectado hasta que aparece el paludismo. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, escalofríos, transpiración, dolor de cabeza y en el cuerpo, náuseas y vómitos, y una sensación de malestar general. En regiones con pocos casos de paludismo, esos síntomas indican el principio de influenza (gripe) o de una variedad de otras enfermedades comunes. Pero en países subtropicales y tropicales, estos síntomas sólo indican una cosa: paludismo”… http://www.planetseed.com/es/relatedarticle/prevencion-de-la-propagacion-del-paludismo

La cama improvisada de Guandique, no podía ser más cómoda en repeler con eficiencia aquella marea de zancudos.  Caí como tronco y dormí hasta el amanecer.  Fui despertado y levantado por la serenata continua del grupo de compañeros que cantaban como si era la última vez que competían con los gallos alborotados en el vecindario más cercano:

LETRA 'LA TUMBA ABANDONADA'
Cuántos jilgueros y cenzontles veo pasar
pero qué tristes cantan esas avecillas
van a Chihuahua a llorar sobre Parral
donde descansa el general Francisco Villa.

Lloran al ver......aquella tumba
donde descansa para siempre el general
sin un clavel.......sin flor alguna
sólo hojas secas que le ofrenda el vendaval...

¡Viva mi general Francisco Villa...! ¡VIVAA!

De sus Dorados nadie quiere recordar
que Villa duerme bajo el cielo de Chihuahua.
Sólo las aves que gorjean sobre Parral
van a llorar sobre su tumba abandonadaaa...

Solo Uno fuee.....quien no ha olvidado
y a su sepulcro su oración va a murmurar
amigo fiel......y buen soldado
grabó en su tumba estoy presente general....

¡Presente mi general Francisco Villa...! ¡PRESENTEE!

Canten jilgueros y cenzontles sin parar
y que sus trinos se oigan en la serranía
y cuando vuelen bajo el cielo de Parral
lloren conmigo por el gran Francisco Villa.

Adiós Adiós......mis avecillas
yo también quiero recordarle a mi nación
que allá en Parral.....descansa Villa
en el regazo del lugar que tanto amoo...

Juan sin Tierra: Voy a cantar el corrido de un hombre que fue a la guerra
y anduvo en la sierra herido para conquistar su tierra
lo conocí en la batalla y entre tanta balacera
que el que es revolucionario puede morir donde quiera.
El general nos decía: peleen con mucho valor
les vamos a dar parcela cuando haya repartición.
No olvidamos el valor de Víctor Jara
dando la cara siempre a la represión
le cortaron sus dedos y su lengua
y hasta la muerte gritó revolución.
Gritó Emiliano Zapata: quiero tierra y libertad
y el gobierno se reía cuando le iban a enterrar.
Mi padre fue peón de hacienda y yo un revolucionario
mis hijos pusieron tiendas y mi nieto es funcionario.
Vuela, vuela, palomita, pósate en aquella higuera
que aquí se acaba el corrido del mentado Juan Sin Tierra.
No olvidamos el valor de Víctor Jara
dando la cara siempre a la represión
le cortaron sus dedos y su lengua
y hasta la muerte gritó revolución.
Revolución, revolución, Víctor jara cantó.


[1] Ibarra Chávez, H., Brigada Rafael Arce Zablah ¡Misión cumplida!, pp 172 primera ed., 2008.
[2] FPL, PRTC y  PC.
[3] Entre ellos estaba: Ramón Suárez, que le apodaban Pan Blanco; Roberto Lorenzana “Cap. Walter”.  Particularmente quien escribe esta historia era amigo de uno recién llegado de la URSS, de apellido Clímaco, que desarrollaba trabajo en expansión, y otros que no recuerdo sus nombres.
[4] Eran tan numerosos que al sobarse los brazos al descubierto, se aplastaban tantos que dejaban una costra de sangre revuelta con una masa negruzca de tanto insecto aplastado con aquella maniobra.
[5] Sinónimo de tener un gran apetito

4 comentarios:

  1. LA GRAN HISTORIA DE FRANCISCO MARTINEZ, ""EL COMANDANTE GONZALO "" EL GUERRILLERO DEL CANTÓN LAS PLACITAS DEL VOLCÁN CHAPARRASTIQUE DE SAN MIGUEL, INOLVIDABLE POR SIEMPRE.-

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    1. Tu conoces los escritos sobre Gonzalo, por haber conocido una vercion que tu me facilitaste, fui motivado a escribir mi vivencia en el Sur y, especialemte transmitir en un escrito mi interpretacion de los hechos, ya que conoci esos hechos en forma directa. Podrian haber divergencias sobre como murio, pero cada quien que haga sus conclusiones de acuerdo a lo que conoce o le hayan contado. Lo importante es que hay material para los interesados en conocer esa verdad historica..

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    2. Seria interesante saber más hacerca de como fue el final de Chico ( Gonzalo ) Fue un buen Amigo, Amigo Fidel

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  2. Francisco Martinez hijo de Marcial Martinez e Iginia Chávez
    Los dos ya fallecidos, los Hermanos de Chico, como le conociamos en el Caserío la Cruz Luis, Neli, Pepa y Gabriela, todos ellos viven todavía. Pero las Placitas es un caserío del Cantón Conacastal, Chico (Gonzalo) Creció en el Caserío La Cruz. Afinales del 2010 Junto A William Hernández y nuestro Amigo Carlos Argueta ( Nasser) visitamos el lugar donde Gonzalo nació en el Caserío la cruz del Cantón Conacastal

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