jueves, 17 de octubre de 2013

Octubre de 1979: Preguntas Todavía sin Respuestas

(El Cochinito, alfombra de manifestantes, arrastre, cortina de hierro)
Por Fidel Angel Romero, "Fidel Zarco".

Los militares estaban en el poder desde la sangrienta masacre de 32 mil campesinos ocurrida en 1932 por el general Maximiliano Hernández Martínez, constituyendo la dictadura militar en donde el candidato a presidente debía ser elegido de adentro las filas castrenses.

Algunas anécdotas sobre el general Martínez:

1) “El hijo del general Martínez, el menor, el más querido, enfermó de apendicitis.  El general se negó a ponerlo en manos de un médico- cirujano y comenzó a tratarlo con las aguas azules (que eran aguas naturales puestas a asolear en grandes botellas de colores en el patio de casa presidencial).  El proceso de la apendicitis se profundizó, vino la peritonitis y el niño murió entre espantosos dolores.  El general Martínez dijo únicamente que había que resignarse, que si los médicos invisibles no habían querido salvar a su hijo, no había por qué interponerse en los inexplicables designios de la naturaleza.

2)…En persona vi pocas veces al Gral. Martínez.  Visitaba muy raras veces la escuela militar.  Cuando se dirigía a la compañía de cadetes tenía frases como esta: Hay que manejarse con vara de hierro”.   Oficiales viejos que sirvieron a su mando decían que maltrataba de obra a la tropa cuando le hacían los honores correspondiente al jefe de cuerpo; alineaba de una patada al soldado que estuviera mal alineado… En otra ocasión dos oficiales le solicitaron permiso para estudiar en la universidad, uno la carrera de derecho y otro en medicina y, su respuesta fue: “Señores oficiales, ya la nación ha invertido bastante en su formación, ya tienen ustedes una profesión que les asegura su futuro.  Celebro su afán de superación pero deben hacerlo en especialidades de su carrera.  Y estas palabras literales: ¿Qué van a hacer a malearse con los shiviles puesh hombre?”[1]

Las Fuerzas armadas se habían constituido en un súper poder sobre todo, no sólo por el poder disuasivo y represivo, sino que constitucionalmente (la Constitución Política de la republica de 1950)... (ES 1950:346) [2] le confería ese súper poder inclusive sobre los 3 poderes del Estado (Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial).  Esta constitución, le confería a la FF.AA. los roles siguientes: defensa y soberanía del territorio, hacer cumplir la ley, mantener el orden público, garantizar los derechos constitucionales de las personas (como si fuesen un gran tribunal de justicia).  También tenía asignado a las Fuerzas Armadas, la función constitucional de garantizar la alternabilidad en la Presidencia de la República... En conclusión la institución castrense, constitucionalmente la habían convertido en el súper poder que determinaba el modelo autoritario de dominación política y sobre el carácter civil y laico del Estado salvadoreño.

Entre 1978-79, la situación del país se agudiza; el presidente general Carlos Humberto Romero contaba con la Ley de Defensa del Orden Público[3], inconstitucional[4], pero que le daba la cobertura “legal” para hacer uso indiscriminado de diferentes formas de violencia en contra de la resistencia civil popular, por lo que este año significó un aumento significativo de la escalada represiva, tanto del ejército así  como también los tristemente recordados “cuerpos de seguridad”  tales como: Guardia Nacional (GN) “la benemérita”, Policía Nacional (PN) y Policía de Hacienda (PH), agregando a esto la red nacional de paramilitares organizada por el Gral. Jorge Alberto Medrano, Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), además de los escuadrones de la muerte, como la Unión Guerrera Blanca (UGB) y otros.  Todos accionaban a lo largo y ancho del país. La intensificación de la represión durante 1978 no sólo fracasó en eliminar  a las organizaciones guerrilleras, sino que las potenció numéricamente, al radicalizar a muchos miembros de las organizaciones populares y propiciar así su opción por la lucha armada.


La juventud militar había dado un golpe de estado el 15 de Octubre y había lanzado a la nación una proclama que incluía todas las reivindicaciones del Foro Popular, que era un organismo de alianza de todas las organizaciones civiles existentes como: sindicatos, partidos políticos opositores y los frentes de masas como la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM) y otras.  Las Ligas Populares 28 de Febrero y el Ejército Revolucionario del Pueblo, se habían dado a la tarea de demostrar que la Junta Revolucionaria de gobierno era una mascarada para continuar encubriendo a la dictadura y mediatizar la creciente protesta popular que había asumido la consigna : “ a más represión más lucha”. Con  ese planteamiento el día siguiente del golpe, o sea el 16 de octubre, movilizan sus bases en las ciudades de la periferia de San Salvador como San Marcos, Mejicanos, Cuscatancingo, Soyapango y otros.  Levantando barricadas y llamando a la barriada a desenmascarar a la Junta.  La Junta envió al ejército y cuerpos de seguridad a las calles con sus tanquetas y carros blindados a desalojar los insurrectos y limpiar las calles de barricadas, ocasionando combates frontales urbanos entre los combinados del ejército-cuerpos de seguridad y las milicias incipientes de autodefensa de las LP28-ERP.  Valiosos compañeros cayeron en esa semana de jornada de desenmascaramiento, como Denis Bismark Julián “Jerónimo” en San Marcos, y otros héroes anónimos.

Lo anterior es el telón de fondo que tienen los hechos en el cual se ejecuta la marcha del 29 de octubre de 1979, en donde queda reafirmada en forma contundente la continuidad de la dictadura instalada con una masacre de más de 32 mil campesinos en 1932, por el general Maximiliano Hernández Martínez.

…Ya para esos días, las protestas de calles eran el pan del día, todos los sectores sociales expresaban su descontento en diferentes formas.  El transeúnte común en las calles, con frecuencia se encontraba con alguna manifestación callejera de campesinos, obreros y estudiantes, y hasta transportistas, que muchas veces terminaban en una toma de algún lugar como iglesias, puestos de trabajo, edificio público que albergaban oficinas administrativas. También había barricadas con llantas incendiadas con gasolina; esto  era ya para los sectores más descontentos o radicalizados.

Recuerdo bien que estando en el octavo piso del edificio del Hospital Benjamín Bloom, haciendo mis prácticas en pediatría, todos vimos una barricada incendiada en la alameda frente a la Universidad Nacional.  Este lugar es la intersección entre la 25 av. norte y el boulevard de los héroes que queda entre el HBB y UES en San Salvador.  Ese día en mi grupo nos turnábamos para ver qué pasaría porque ya tenía más de dos horas de estar incendiadas las llantas, luego nos llaman que venían dos carros patrullas en sentido opuestos a juntarse por la barricada y se escuchan disparos a uno de ellos, quedando el carro atascado pegado a la barricada, unos empañetados remataron a los policías tomando sus armas e incendiando su patrulla, el otro se paró a unos 200 metros, dándose la vuelta y desapareciendo hacia la Torre El Roble en Metrocentro.  Fuimos testigos de un recupere de armas de un equipo urbano de guerrilla.  Eso era moralizante en aquellos tiempos que se respiraba tanta represión para las protestas civiles.
Volviendo a la marcha, aquella mañana del 29 de Octubre de 1979, habían llegado campesinos del interior del país, del oriente y principalmente de Morazán, había obreros y estudiantes.  Todos habíamos llegado por diferentes rumbo y transporte a concentrarnos en una plaza céntrica de San Salvador, para salir en la protesta hasta llegar a la UES.  Esa era la información pública dada a conocer, pero en el equipo que formábamos con Roberto Morales Bolaños[5], “El Caballo”, sabíamos que la meta era unas 4 cuadras antes sobre la 25 av. norte enfrente de la fuente luminosa; era la información clasificada o confidencial.
Todo había sido coordinado por los dirigentes del movimiento de masas de las LP28 a nivel nacional; había inquietudes por los participantes en la marcha por los atentados dinamiteros  de la noche anterior, en donde las instalaciones o edificios de los principales periódicos habían sido seriamente dañados.  Estas protestas eran bastante distinguidas por la disciplina que mostraban durante su desplazamiento en tres columnas ocupando lo ancho y varias cuadras de la calle; se contaba con varios equipos de autodefensa que en ese entonces era coordinado por “Juanita”, una joven egresada de bachiller del Central de Señoritas; otros se encargaban de hacer pintas con spray o brocha en las paredes por donde pasaba la marcha; habían equipos que entraban a los negocios solicitando alguna colaboración en materiales o en dinero; dentro de la marcha también iban personas con algunas herramientas como por ejemplo Chebo de san Lucas, del Cacahuatique, cargaba una almágana de 25 libras envuelta en papel.

El equipo médico estaba conformado por El Caballo y yo.  Roberto Morales Bolaños, compañero de toda la carrera de medicina, dirigente estudiantil miembro del Concejo Superior Universitario, era el secretario de ese organismo, le apodaban “el Caballo” por sus rasgos similares al actor de la película de moda de la época “Un hombre llamado caballo”.  Los dos teníamos como misión participar en la toma que se ejecutaría ese día y ser responsable de atender a cualesquier herido o enfermo que se produjera en la misma, no sabíamos por cuánto tiempo. No muchas personas conocían el objetivo real de la marcha: Toma de la embajada de Estados Unidos que estaba sobre la 25 av. norte enfrente de la fuente luminosa. Por eso, para esa marcha habían sido seleccionados sus participantes y todos los equipos que la conformaban para cumplir con su específica misión.  Chebo que cargaba esa gran almágana con la que rompería los candados y cadenas del zaguán de la valla metálica que rodeaba al edificio, protegiéndolo para poder así proporcionar la entrada en masa hacia el interior de la embajada. 


Hablamos con Roberto mientras nos trasladábamos hacia el lugar de concentración en la plaza del centro capitalino (Plaza Libertad), debido a que no había claridad del tiempo que duraría la toma (¿…?), y si se podría hacer el relevo médico (¿…?). Ya estando dentro  no recuerdo que interrogantes más, pero sí estábamos con disposición no sólo por ser parte del primer equipo médico y del servicio que prestaríamos al contingente encargado de la toma, sino que también por ser parte de algo nunca dado en El Salvador y quizás (¿…?) en el mundo,  de participar en algo que sería grande con su desenlace para hacer avanzar el proceso revolucionario.  Recuerdo que pocos días después fue tomada la embajada de USA por estudiantes de Irán que desembocó en una crisis de los rehenes de grandes repercusiones.

…Se armó un desorden en medio de ráfagas y disparos provenientes de varias direcciones; las personas de la disciplinada protesta civil en esa macha y pinta de calles, al unísono se tienden en el pavimento; la calle se veía toda alfombrada y colorida por la ropa que cada quien llevaba. Me quedo en la cruz calle antes de alcanzar la abarrotería llamada “El Cochinito” , veo a Juanita ( Irma Elena Contreras) con su pañoleta y su chinga (arma corta) parapetada tras un poste pegado a la acera unos 25 metros delante de mí, hace algunos distanciados disparos, el tiempo transcurre rápido, el enrejado de las cortinas de hierro que protegen los negocios se cierran a la vez que son invadidas por los manifestantes para protegerse al interior de las mismas, no veo salida aunque estoy en la cruz calle nos tienen rodeados y nos disparan de 3 lados; nos rodean, me arrastro por instinto primario hacia donde veo a Juanita sintiendo como si algo podría protegerme, paso sobre personas heridas que no se mueven, veo a ambos lados y todas las cortinas están ya cerradas excepto una, que es la última bajando con rudeza y  ya casi por caer cerrada logro meter mi mano derecha que le sirve de amortiguador para evitar se cierre ruidosamente.  Estoy atrapado, no puedo moverme ni sacar mi mano, mientras la balacera continúa… el ambiente está cargado de desmedida represión y sobre todo el olor a dictadura que cierra todas las alternativas pacíficas de apertura.

…Estoy atrapado y no puedo mover ni un milímetro esta pesada metálica cortina, siento calientes mi cara y cabeza; por alguna razón no siento temor ni dolor, solo indignación y escucho los disparos, aún veo en el mismo puesto a pocos metros a Juanita  que ya no se mueve y tampoco dispara, solo veo a unos 200 metros a los policías apostados cubriéndose en las puertas y sacando sólo sus armas, algunos tienen fusiles y lanzagranadas de humo.  El momento es apremiante, hay muchos heridos desangrándose que luego estarán muertos al no ser atendidos… pensando eso estoy cuando de pronto siento que dos manos agarran mi mano prensada, mientras la cortina es levantada unos 40 centímetros, sintiendo el alivio en mi brazo de inmediato, que ya no lo sentía… de un jalón soy arrastrado hacia adentro mientras la cortina hace su ruido característico al caer nuevamente poniéndole un pasador para no ser abierta más.

Veo unas gradas hacia una segunda planta, las subo de inmediato seguido por las miradas asustadas de algunos manifestantes que se refugiaron antes que yo, quienes están sin murmurar ni movimiento; no identifico a los dos compañeros que me entraron pero doy las gracias a todos… reconozco el lugar que es una venta de pinturas Pinsal, bajo hacia el otro lado al final de la escalera donde solo está el  propietario del negocio el cual tiene dos puertas hacia la calle, llegando a la segunda puerta, me tiendo a ras del piso para ver por la rendija hacia afuera. Veo varias cabezas de manifestantes pegados a la puerta que se están secreteando, no distingo que dicen, nos separan menos de 50 cms., con la diferencia que estoy protegido y detrás de la puerta y cortina metálica,  mientras que ellos en la calle expuestos a ser capturados o asesinados.  Vuelvo de inmediato hacia el propietario pidiéndole abrir la puerta.  ¡No es posible hacerlo joven, a menos que quiera que todos seamos asesinados por esas bestías sedientas de sangre!, me responde el vendedor de pinturas.

Ante la imposibilidad de abrir la puerta, regreso rápido  a tenderme en el piso, pegado a la puerta, escucho que se dicen estar heridos y que es el final, veo una melena negra idéntica a la del Caballo, me entra una angustia de impotencia, escucho pasos de botas que se acercan y  disparan, cada vez más cerca por la acera y de la puerta .  Veo las botas negras bien lustradas de dos policías de espalda, sus botas están a escasos diez centímetros de mi rostro, solo veo las cabezas de los que se secreteaban y escucho dos disparos, las cabezas se levantan del suelo para caer nuevamente  en el descanso eterno. Los heridos están recibiendo el tiro de gracia por la policía, los disparos y pasos poco a poco se van retirando al igual que se acercaron.  Mi rostro está caliente y mojado, no de sudor, sino de lágrimas que no había sentido en que momento salieron.  Me pongo de pié dirigiéndome al propietario y empleado diciéndoles, “¡no pudimos hacer nada por ellos, les dieron el tiro de gracias!”

Se escucha el rugir fuerte de motores acercándose despacio por la calle, todos pensamos y esperamos que sean los socorristas recogiendo los cadáveres, ya que los heridos han sido rematados con un tiro en la cabeza, pero no son ellos, posible son los bomberos lavando la sangre de las calles y recogiendo los cuerpos de los que no pudieron refugiarse en los negocios.  Después de un largo silencio, escucho sirenas y megáfonos. Con voz segura anuncian que en pocas horas pasará La Cruz Roja en vehículos para evacuar a los manifestantes refugiados en el lugar.  No sé si confiar o esperar la noche para salir del lugar.  Vuelvo a tenderme en la puerta para vigilar hacia la calle el movimiento de vehículos y veo que en efecto son los carros de Cruz Roja con su bandera al frente que pasan despacio mientras se suben y llenan los vehículos.  Me sorprende tanto movimiento y pienso que deben tener una gran cantidad de carros evacuadores. Salgo rápido y me subo a uno de ellos, avanza unas 3 cuadras y luego nos dicen: “aquí es la zona de seguridad, no salgan caminando de este lugar, súbanse a los buses que los retiraran de aquí, nosotros nos regresamos a seguir evacuando personas”… Es evidente que el lugar está plagado de escuadroneros vestidos de civil para continuar cazando como conejos a algún despistado manifestante… Pensando esto estoy, ¡cuando de pronto!, en medio de una gran cantidad de personas agrupadas en las aceras aledañas a una agencia bancaria veo a mi hermano Luis Alonso, que trabaja como maestro en una escuela cercana al lugar (Gustavo Marroquín), cerca de él, está César otro compañero de la facultad que le apodábamos Comandante Cero.  Están en medio del gentío, todos buscando noticias de algún familiar o amigo.

…¡Subamos a ese bus!, me dicen.  ¡Qué bueno que saliste con bien de esta!, comenta mi hermano.  Fíjate que al escuchar los disparos, sentí una corazonada y pensé que tú podrías estar en esta protesta y vine a ver que averiguaba,  ¡“El Caballo ya salió”!, me dijo César, ¡lleva la crin medio revuelta pero va ileso también y me pidió que esperara en medio de la gente para chequear si tú salías!

Informe de La Prensa Gráfica: “…Día 29 de Octubre:  Varios participantes en un desfile bufo de la UES murieron cerca del Mercado Central al enfrentarse con agentes de los cuerpos de seguridad, dejando como saldo 7 muertos, según informe oficial. Once cadáveres fueron sepultados en la iglesia El Rosario, debido a que toda la ruta hacia el cementerio estaba copada por los cuerpos de seguridad”[6]

Al hacer el recuento de las personas, dijeron que había alrededor de 90 muertos, la mayoría de los cuales eran campesinos del departamento de Morazán, pero que sólo habían podido rescatar 21 cadáveres y llevarlos a la iglesia El Rosario enfrente de la Plaza Libertad de donde habíamos salido.  El resto de muertos fueron desaparecidos por los que limpiaron las calles de la sangre regada. Después de tres días de estar encerrados y rodeados por cuerpos de seguridad del estado, los 21 cadáveres fueron enterrados en la iglesia ya que no dejaron salir para darles cristiana sepultura en el cementerio.

Han pasado más de tres décadas de ocurrida esa matanza de manifestantes civiles, no ha habido comentarios ni información sobre ese intento fallido de toma de la embajada USA por la protesta de las Ligas Populares LP28, de ese 29 de Octubre de 1979.  Como nosotros con EL Caballo, estábamos enterados de ese informe confidencial en que terminaría esa marcha civil; quedan muchas interrogantes al ver el resultado y ferocidad de la arremetida de los pelotones de choque combinado de escuadroneros y Policía Nacional: ¿Cuántas personas conocían de la toma a realizarse ese día? ¿Habría fuga de información filtrada a la inteligencia de la P.N.?,etc.

Nota:
Con el propósito de ampliar y enriquecer esta narrativa, se envió nota a uno de las personas dirigentes de las LP28 que es sobreviviente de esos tiempos.  Hasta el momento después de 3 meses, no se ha recibido respuesta.


[1] Los Militares en el Poder, general Fidel Torres, memorias 2007 pps36-37.
[2] Constitución política de ES de 1950, pp346, titulo VII, art 112: La Fuerza Armada está instituida para defender la integridad del territorio y la soberanía de la República, hacer cumplir la ley, mantener el orden público y garantizar los derechos constitucionales.  Velará especialmente porque no se viole la norma de la alternabilidad en la Presidencia de la República. 1983, en el artículo 85 de ese año, entregaron el aparato estatal a los partidos políticos. Que al firmarse los acuerdos de paz absorben a políticos del FMLN y consolidan la estructura que sustituye a las FAES  en ser regente de los intereses del sistema.
[3] Entre 1977 y 1979 funcionó  como recurso legal que permitió al Gobierno proceder a la detención y juicio por participar en alguna organización político o laboral. No obstante, las protestas y la violencia política no pudieron ser del todo evitadas (http://sitiosescolares.miportal.edu.sv/11723/files/soc_10_u2.pdf).
[4] La ley suspendía las garantías constitucionales y facultaba a las fuerzas de seguridad para realizar arrestos arbitrios y les daba poderes para detener a manifestantes, sindicalistas y otros sospechosos de ser “subversivos”. La ley permaneció en vigencia un poco más de un año, proporcionando cobertura legal a las acciones arbitrarias de los cuerpos de seguridad (http://cc-ss-ilish.over-blog.net/article-segunda-fase-del-autoritarismo-militar-en-el-salvador-69869415.html).

[5] Dirigente estudiantil, secretario del concejo superior universitario, compañero del mismo año en la facultad de medicina, cofundador de las brigadas médicas del ERP, cuadro político organizador del suroriente del país en la guerra civil conocido con el seudónimo de Ramón Caballo, caído en combate en Jucuapa en 1984.
[6] Documento especial de La Prensa Grafica, El conflicto en El Salvador, segunda edicion, 1992.

5 comentarios:

  1. Fijate que no fui a esa marcha porque tenía un examen en el tecnológico y me llevaban devanado y me concentré en por lo menos salvar las materias con seis. Como sea, me encontré con otro compañero (Claudio) que me informó de la masacre. Años más tarde trabajé en La Prensa Gráfica y los compañeros me comentaron como lo vieron ellos y siempre estuvieron convencidos que la toma era del Edifico de La Prensa Gráfica, por eso es que los Guardia Nacionales disparaban desde la terraza del edifico porque había Guardia Nacionales protegiendo el edifico por la bomba que unos días antes le había colocado al edifico el ERP y que prácticamente lo dejó sin fachada. Recuerdo a Juanita, la vi unos días antes en el local de las ligas en la UES. Jamás me imaginé que el objetivo fuera la embajada, hoy mismo me sorprende. Pero eran días de creatividad rayando en estupidez.

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  2. Gracias por el comentario, Toda interaccion en el camino deja una enseñanza, lo dificil es descubrirla y transmitirla tal cual es. Saludos.

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  3. Gracias amigo la historia esta viva.

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  4. Me transporto.,a ese hecho sangriento.
    incredible y tengo lagrimas en mi ojos.

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  5. Hola Fidel, creo que estas confundiendo dos hechos, yo estuve en el intento de tomarnos la Embajada estadounidense y nos sacaron corriendo, porque no pudimos ni siquiera entrar, nos regresamos a la UES, días después fué lo del 29 de Oct./79, lo de la Iglesia del Rosario, que también estuve ahí... Un saludo

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