jueves, 19 de septiembre de 2013

Alcohol Versus Marihuana

Por Baneste




De acuerdo al más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud, un total de 1,760,000 personas mueren cada año a nivel mundial debido a causas relacionadas con el alcohol, incluyendo las directas y las producidas por accidentes de tránsito, entre otras. En contraste, no se conoce de alguna persona que haya muerto por causa directa del consumo de marihuana, ya que –según investigaciones hechas por expertos– un adicto a esta droga tendría que absorber miles de fumadas con alto contenido de TCH (tetrahidrocarbocannabinol), el cual es el componente que produce el endrogamiento, para que esté en peligro de muerte.

Aunque los defensores y promotores del consumo de la marihuana siempre se han esforzado en minimizar y ocultar los efectos nocivos de su consumo, a la vez que resaltan sus cualidades beneficiosas para la salud, existen estudios que demuestran el elevado número de fatalidades relacionadas indirectamente a esta droga, debido principalmente a su alto nivel de adictividad conducente a la violencia, tendencias al suicidio y la excitación del deseo de consumo de substancias más fuertes. Investigaciones un tanto controversiales han remarcado que la cannabis es menos adictiva que otras substancias, incluyendo algunas de tipo legal, tales como la cafeína.

En la actualidad, profesionales del campo de la salud en Estados Unidos, han alertado sobre el uso inapropiado de los productos comestibles elaborados en base a la cannabis. Muchas personas que han experimentado con dichos productos (incluyendo fumadores consuetudinarios de la “mota”), han reportado haber tenido experiencias desagradables, aflictivas u horrorizantes. Intensos ataques de pánico, paranoia desquiciante y accesos incontenibles de risa, acompañados a la súbita elevación de la presión sanguínea y agitación de la actividad cardíaca, han sido algunas de las vivencias de los que comen galleticas o pastelitos hechos de marihuana.

El siguiente es un fragmento de un testimonio de una joven estadounidense que ha sido tomado del sitio Beyondchronic.com:

Anoche tenía un fuerte dolor de cabeza. Podía decir que me iba a inhabilitar por varias horas o días. No tenía el vaporizador y la pipa de agua no me gusta porque me quema la garganta… Entonces mi novio salió y me trajo un panecillo “comestible”. Estaba viñetado como “una dosis”. Lo comí y sabía un tanto amargo. Pude saborear la mota desde la primer mordida. Aún así, no esperaba sentir algo diferente a lo que siento cuando la fumo. Tan sólo un poco cansada.


Una hora más tarde, el infierno se desató. El piso estaba en el encielado, el mundo ya no tenía sentido y no podía parar de carcajearme. Pero no me sentía bien. Era insano. ¿Y cómo es eso de que nadie habla cómo se siente la lengua como si se hubiese sumergido en pegamento? No podía parar de reír y cuando intentaba beber algo, se transformaba en el peor trago que jamás haya ingerido. Luego simplemente comencé a chillar, lloriqueando, diciendo que no me había gustado. Y en verdad no quiero experimentar algo como eso otra vez. Ha sido algo de lo menos divertido que jamás haya pasado. Por último me quedé dormida escuchando el sonido de mi propia voz que decía, “aaaaaaaaaaaaaaaa”. No hubiera podido parar si lo hubiera querido. Lo único bueno de esto fue que el dolor de cabeza se me quitó. ¿Sólo me pregunto por qué nadie habla de estas experiencias)


Los que promueven la legalización de la marihuana en Estados Unidos han destacado el hecho de que a pesar de las diferencias en los riesgos a la salud entre dicha droga y el consumo de alcohol, las agencias federales de narcóticos han negado continuamente que la primera es menos tóxica que el segundo; y que mientras las campañas anti-marihuana siguen fomentando la fracasada guerra contra las drogas, el ponerse borracho se celebra como un pasatiempo nacional en muchos lugares en todo el mundo.

Reportes del Buró Federal de Investigaciones señalan que de un total de 1.5 millones de arrestos por droga realizados en 2011, cerca de 750,000 fueron por marihuana (lo que pone a esta droga muy cerca de la heroína y el LSD), lo cual se traduce en una captura cada 42 segundos. También se destaca una disparidad racial en la aplicación de estas leyes anti-drogas, en tanto que los adictos negros son cuatro veces más propensos a ser arrestados que los adictos blancos, aún y cuando ambos grupos registran similares tasas de uso de dicha substancia.

En este contexto fue lanzado recientemente el sitio web “Since This Morning”, luego que el fiscal general Eric Holder anunciara que el gobierno federal no intervendría en la implementación de planes aprobados por los votantes en los estados de Washington y Colorado a favor de un sistema legalizado de uso y comercialización de la marihuana para adultos. En dicho sitio se presentan cifras “actualizadas” del número de muertes causadas por el alcohol y las causadas por el consumo de cannabis.




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