sábado, 10 de agosto de 2013

Funes y su ministro Munguía Payés

(Editorial tomado de la Revista Digital AHORA, julio 2013).


Funes  y  su  ministro  Munguía  Payés   serán  recordados  por  haber  dado  a  las 
pandillas un poder político sin precedentes.  ¡Sus jefes son actores políticos y sus 
mediadores también!

Los jefes tienen privilegios como tales; las pandillas tienen los suyos. Gracias a la 
tregua  se  pone  bajo  control  la  matanza  entre  los  pandilleros  de  una  y  otra 
pandilla. ¡Es decir,  que por orden de los jefes se bajan o suben los números de 
muertos!  Los  miembros  obedecen  y  matan  o  hacen  tregua  en  la  matanza.   El 
gobierno  usa  demagógicamente  las  estadísticas.   Los  jefes  de  las  pandillas 
manipulan la subida y la bajada de esos números de muerte.

De  la  manera  más  vulgar  Funes  burla  el  impacto  de  la  resolución  de  la  Cámara 

de lo constitucional de la Corte Suprema de Justicia. El Ministro Payes, a la orden 
de Funes, da continuidad a las negociaciones. Contra toda lógica, sentido común, 
orden  jurídico,  sigue  empoderándose  a  las  pandillas  mientras  el  narcotráfico 
avanza…avanza… corrompiéndolo todo.

En  tanto,  grandes  sectores  de  la  población   continúan  bajo  amenaza  de  la 
extorsión.  Gente  pobre  ha  sido  despojada  de  su  vivienda.  Colonias,  barrios, 
cantones y caseríos siguen como territorio operativo de las pandillas.

El  argumento  de  que  este  es  un  problema  heredado  de  cuatro  administraciones 
de ARENA ha perdido su validez histórica y política. De la misma manera que los 
cuatro  gobernantes  y  el  partido  ARENA  fueron  responsables   antes,  ahora 
Mauricio Funes por su lado y el FMLN por el suyo, son igualmente responsables.

Las grandes deficiencias de los amagos gubernamentales son excluir al pueblo de 
las soluciones,  la falta de transparencia,  la miopía que no les permite ver que la 
solución de este problema es pedagógico e integral, y esencialmente preventiva. 
Funes se  persigna,  arañándose  la  cara  cuando  se  menciona  el inminente  estado 
fallido o los síntomas  del mismo.  Se indigna,  patalea,  y  arrogante grita contra la 
evidencia  de  que  el  estado  es  cada  día  menos  capaz  de  defender  al  pueblo  de 
esta guerra que le ha sido impuesta con tanta alevosía. 

Revista Digital AHORA:

Sitio web http://ahoraliberacionca.wordpress.com

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