jueves, 29 de agosto de 2013

Candelaria Morataya y Suyapa Canales Villatoro: Coincidencias

Por Baneste
 
Candelaria Morataya. (Imagen tomada de The Courier-Mail).
En El Salvador es muy común que muchos crímenes queden sin ser investigados, por lo cual los familiares de las víctimas padecen un tormento que no tiene cura.  Crímenes que en otros países se resuelven con una rapidez expedita, siguiendo los preceptos elementales de la ciencia policial investigativa, nunca son resueltos en El Salvador.  Esto no es por falta de capacidad o de recursos, sino por falta de voluntad, debido a que impera, en los sectores más poderosos, algo que se conoce como impunidad.
Este es el caso del cruel asesinato de la compatriota, ciudadana australiana, Candelaria Morataya de Corvera, hecho que se produjo el 12 de abril de 2012, en los alrededores del municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, cuando en compañía de su esposo, José Corvera, visitaban  familiares que residen en esa zona. La historia de tan lamentable suceso fue reportada en algunos medios informativos digitales y dejó atónito a más de alguno.
Los asesinos interceptaron el vehículo en que se conducía la pareja, bloqueándoles el paso con dos automóviles, obligándoles a bajarse del auto e internarse unos cincuenta metros hacia un camino rural.  Tres de los asaltantes supuestamente obligaron al marido a retirarse en su carro, quien habría escuchado minutos después varias detonaciones de bala, ante lo cual habría decidido regresar a San Salvador, de acuerdo con sus propias declaraciones. ¿No se le habría ocurrido al más torpe de los policías del mundo que el principal sospechoso a todas luces es el esposo? ¿No era pertinente retener a este individuo hasta que se verificara su vinculación o no con tan atroz crimen? Debieron haberlo retenido mientras se averiguaban posibles transacciones de dinero; registro telefónico para descubrir posibles contactos; etcétera.  Pero no, en El Salvador no pasa eso, principalmente si alguno de los involucrados está conectado con los poderosos.  Las autoridades simplemente guardan silencio y obstruyen cualquier intento de investigación si acaso hay alguna.  Los medios de comunicación, al igual que la fiscalía, engavetan estos casos en el baúl del olvido. No ejercen (como sucede en otros países) una presión sobre las autoridades, favoreciendo con su indiferencia ante el dolor humano el predominio del sistema de impunidad.  En este sentido es necesario resaltar algo: independientemente de la línea ideológica ultra conservadora de El Diario de Hoy (cuyo equivalente digital se denomina ElSalvador.com), de la cual soy abierto e inclaudicable opositor, es imperativo reconocer que fue el que más cobertura y profundidad investigativa le dedicó al lamentable suceso.
En la información proporcionada en el referido medio, se destaca que el esposo de la señora Candelaria Morataya de Corvera no reportó lo sucedido, argumentando que había creído que se trataba de un secuestro (pese a haber escuchado los disparos), habiéndose visto en la necesidad de declarar cuando horas después regresó a la escena del crimen donde ya se encontraba la policía que lo interrogó en el lugar de los hechos. Esto fue corroborado por el jefe de la unidad de homicidios de la Fiscalía General de San Vicente, José Adrián de Paz, quien habría expresado además las dudas expuestas por los testigos que señalaban claramente al esposo de la víctima.
El asesinato de la señora Morataya de Corvera provocó la indignación de la comunidad salvadoreña de la ciudad de Brisbane, Australia, ciudad donde residía la occisa, a donde había emigrado en 1989, durante la algidez del conflicto bélico en El Salvador. En esa ciudad ella era bastante reconocida al haberse destacado por promover iniciativas de solidaridad con los más necesitados de su lugar de origen, Zacatecoluca, y lugares circunvecinos.  Ella había creado el proyecto "Marranitos" que funcionaba en Brisbane, por medio del cual se recolectaba dinero para proporcionar ayuda a niños y niñas pobres y para proyectos de desarrollo comunitario, entre otros.
En otro incidente posterior, aparentemente no relacionado, se descubren dos coincidencias demasiado patéticas como para no ser tomadas en cuenta en una investigación veraz y exhaustiva: El 1 de abril de 2013 fueron fueron acribilladas a balazos Suyapa Canales Villatoro de 36 años, y Ana Cristina Ramos, de 54 años de edad. El hecho se produjo en una zona rural del municipio de Olocuilta, departamento de La Paz, cuando ambas viajaban en un vehículo  conducido por un primo del marido de Canales Villatoro, hacia el aeropuerto internacional El Salvador, localizado en Comalapa. Los criminales permitieron escapar al motorista del auto, primo del autor intelectual del crimen, mientras internaban a las víctimas unos 50 metros en un camino vecinal donde fueron balaceadas. Ana Cristina Ramos, ciudadana estadounidense de origen colombiano murió al instante, en tanto que Suyapa Canales Villatoro habría sobrevivido el ataque, aunque era el principal objetivo del mismo, pues su asesinato fue ordenado por su marido quien habría pagado 26 mil dólares a los sicarios cuyo cabecilla principal podría ser un misterioso teniente coronel a quien las autoridades salvadoreñas parecen querer encubrir a toda costa pese a las evidencias en su contra.
Coincidentemente el susodicho coronel (cuyo nombre es Miguel Arístides Martínez Melgar), residente de la ciudad de San Vicente, fue presentado por los maridos de ambas mujeres (me refiero a Candelaria Morataya de Corvera y Suyapa Canales Villatoro) en días anteriores a que se produjeran los ataques. En algún medio apareció un fotografía en donde el mencionado militar está al lado del esposo de Morataya de Corvera mientras los tres departen en algún lugar no precisado.  Por su parte la madre de Canales Villatoro habría declarado que su hija le había confesado que su marido la había presentado al mismo militar.  ¿No será que este misterioso coronel es amigo del señor ministro de defensa? ¿O será parte del grupo del señor facilitador de la tregua entre pandillas? ¿Hasta cuándo dejarán de vernos las caras de tontos?
Como diría un típico creyente, “¡Estamos jodidos, primero Dios!”

NOTA: Si alguien que lea esta pequeña elaboración detecta alguna impresición en los datos o posee información actualizada, se le agradecería hacerlo saber a través de la sección de comentarios; recordando que Candelaria Morataya fue una compañera luchadora revolucionaria, militante durante el conflicto con las FPL; afiliada incansable con los intereses de los más pobres de nuestro amado país.  Sea esta pequeña nota un homenaje hacia ella como testimonio de que nunca la olvidaremos.

1 comentario:

  1. Nos golpeó muchisimo la noticia sobre el asesinato de Cande, nos conociamos bastante, ella conoció a mi hermana Maria Hilda "Gloribel". Era muy activa en la comunidad salvadoreña en Brisbane, su muerte está en confusion y hay varias versiones: seguimiento de pandilleros por el dinero que aportaban a proyectos en los cantones, que la secuestraron y el esposo fué a traer dinero requerido por los secuestradores; involucramiento del esposo en el crimen..? hasta lo que alguien me mensionó hace unos meses que era un crimen politico relacionado con las mediaciones de pandillas...?
    Hay tres casos de mujeres australianas incluyendo a Cande, de la comunidad salvadoreña que han sido asesinadas en un año en situacion parecidas cuando visitaban parientes en El Salvador.

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