sábado, 25 de mayo de 2013

CAMBIANDO DE TEMA: MIS SUEÑOS


EXPERIENCIAS DEL SUBCONSCIENTE
Por Baneste.


Siempre me ha intrigado una capacidad innata que tengo de tener sueños prolongados por "capítulos". Con frecuencia me he preguntado si habrán otras personas que tengan estas mismas vivencias que en lo personal me dejan perplejo cada vez que ocurren. Me parece que esta curiosa cualidad es más resaltante tomando en cuenta que no soy alguien que sueña muy seguido.

Esta experiencia se me ha presentado en varias ocasiones en dos modalidades: a veces el sueño ha sido completado a intervalos durante la misma noche, y otras veces, su desarrollo ha tomado varias noches. En ambos casos, el sueño ha continuado asombrosamente en el punto donde quedó cuando fue interrumpido. Las interrupciones han sido porque el sueño ha sido simplemente detenido, o porque me he despertado abruptamente de manera involuntaria. En cualquier caso, cuando el sueño ha continuado, se ha producido una secuencia acorde con su desarrollo inicial y aspectos claves de la locacion de los sucesos se han presentado con el mismo detalle de sesiones anteriores, como para reconfirmar que efectivamente se trata de la misma vivencia. Otro aspecto curioso es que estos sueños nunca han sido desagradables. Es más, podría decir que había un deseo en mi subconsciente que impelía su continuación, para prolongar el deleite o gozo que producen y para conocer su desenlace.

Una locación recurrente de estos sueños es la casa donde falleció mi madre cuando yo tenia apenas ocho años. Yo y mi hermano, que era un  año menor, lloramos mucho su muerte. Esa casa tenía una sala grande, una cocina y comedor con mucho espacio, dos dormitorios bastante amplios, un patio con jardín espacioso donde estaba ubicado el baño y la letrina en el extremo final de la vivienda. En la sala habían dos puertas que daban a la calle, y entre ellas, a media altura, dos ventanas con cortinas plegables de finas reglillas de madera. Esa casa fue vendida por mi padre un par de años después que ella murió y construyó una más pequeña y mucho más modesta en una propiedad que compró en el barrio donde vivía mi abuelo y mi abuelita.

En estos sueños siempre soy un niño, nunca aparezco siendo un adulto; pero no solamente en el aspecto físico, sino también en la parte psicológica, sorprendiéndome sobremanera la inocencia que opera en mi persona sin ningún tipo de referencias a mi acumulación de conocimientos como adulto. Todos los sucesos posteriores a mi infancia, de la categoría que sean, buenos o malos, agradables o desagradables, simplemente no existen. Nunca me casé, nunca fui católico, nunca me quisieron matar, nunca robé, nunca mentí, no me emborraché ni una sóla vez, y jamás nunca fui a la guerra.

Me pregunto, ¿habrá otras personas que tengan esta clase tan rara de sueños?

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