viernes, 19 de abril de 2013

EL GUERRILLERO, EL REVOLUCIONARIO Y EL HÉROE

Primera Parte: El Guerrillero

Por Baneste



El guerrillero-guerrillera es una persona que debido a circunstancias específicas y a procesos de concientización propios o inducidos, se convierte en un luchador armado para combatir en representación de los intereses del pueblo. Su integración inicial al Ejército Popular Revolucionario obedece a intereses particulares específicos y no necesariamente a una concepción política-ideológica bien fundamentada.

En una situación de guerra en la que hay dos fuerzas mayores enfrentadas, toda persona tiene la opción de incorporarse a cualquiera de ambas fuerzas, ya sea al Ejército Gubernamental Opresor, o al Ejército Popular Liberador. La mayoría de las personas, muchas de las cuales tendrían razones de sobra para sumarse a la guerrilla, optan por integrarse al Ejército Opresor, ya que éste aparece, al comienzo del conflicto, invencible, mejor apertrechado y paga salarios a cada uno de sus integrantes. El Ejército de los Pobres, en contraste, aparece débil, escasamente abastecido, y solamente ofrece sacrificio. Es decir que desde un inicio se establece una diferenciación cualitativa entre los integrantes de ambas fuerzas contendientes, independientemente de los intereses particulares específicos que impulsan al guerrillero. En toda situación de guerra, las personas también tienen la opción de escapar, al menos de manera temporal, mientras la confrontación se desarrolla y los combates se trasladan a nuevas zonas, donde la guerra las puede volver a alcanzar; excepto que se refugien en otro país, lo cual no implica que quedan totalmente desvinculadas de participar en el proceso.

Los campesinos se integran a la guerrilla para defender su tierra y su familia de la injustificada agresión del Ejército Opresor. El campesino se convierte en el guerrillero más noble, el que lucha hasta el final: su muerte o el fin de la guerra. Después están los obreros y estudiantes, que al incorporarse a la lucha, se transforman en guerrilleros convencidos.

Pero hay algunas personas del sector pequeño-burgués intelectual que se hacen guerrilleras-guerrilleros al considerar que el Ejército Popular Revolucionario tiene grandes posibilidades de triunfar, lo que les garantizaría, en un probable nuevo gobierno, posiciones ventajosas en el aparato gubernamental. Estas personas jamás forman parte de las estructuras de combate y su vida solamente está en riesgo en raras circunstancias imprevistas.

Existen también los guerrilleros de viñeta. Son aquellos que siendo miembros de una organización revolucionaria, se pasan la mayor parte del conflicto desempeñando tareítas en el extranjero, gozando de las comodidades y favores que se les ofrecen como representantes de las Fuerzas Heróicas del Pueblo Oprimido; pero cuando perciben que la guerra está por concluir, se apresuran a integrarse a una zona de control de la guerrilla, se ponen un uniforme y equipo de campaña, y se toman el mayor número de fotografías posibles, pensando en una promoción futura. Los verdaderos combatientes, por su parte, raras veces son fotografiados.

En la guerra hay procesos de ideologización y desideologización. Hay procesos formativos y deformativos, de recomposición y descomposición. El guerrillero es un ser en constante desarrollo técnico, político, humano, ideológico. En el aspecto más general el proceso es: simpatizante-miliciano-combatiente.

Todo lo anterior es lo que determina que no todo guerrillero es revolucionario, ni mucho menos héroe.

(Continuará Segunda Parte: El Revolucionario).

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