sábado, 30 de marzo de 2013

ELECCIONES DEL 2014 EN PERSPECTIVA (III)

LAS CAMPAÑAS ELECTORALES
Por Baneste.

Las campañas electorales son los eventos más importantes de los partidos políticos en las llamadas democracias representativas, invirtiéndose en ellas cuantiosos recursos económicos y humanos, con el fin de obtener la mayor cantidad de votos, y por ende, la consecución del triunfo en las elecciones. Pero contrario a lo que mucha gente cree, las campañas electorales, sin obviar su importancia, no determinan los resultados finales de un evento electoral, de acuerdo con estudios que han sido realizados durante muchos años en Estados Unidos y otros países desarrollados. Dichos estudios han sido hechos con el propósito de obtener el conocimiento que permita predecir el ganador de unas elecciones antes de conocer los resultados de los escrutinios de las urnas.

Se ha demostrado que no siempre triunfa el candidato o partido con la mejor organización, la mejor propaganda y la mayor consistencia de mensaje de la campaña. Esto se debe a que el electorado tiene decidido, desde mucho antes que la campaña empiece, por quién va a votar, y esa decisión no la cambia nada, excepto un suceso extraordinario imprevisto que altere la ecuación. En Estados Unidos, que es un sistema bipartidista, la ecuación es 40-40-20, que se lee así: 40 por ciento de los electores van a votar siempre por tu partido, 40 por ciento nunca votarán por tu partido, y el 20 por ciento restante es el voto que hay que capturar. Pero aún ese 20 por ciento ha decidido con anterioridad el candidato o partido de su preferencia, debido a que para este sector, al que muchos llaman de los indecisos, lo determinante no es la campaña, sino el estado de la economía, o de cómo lo perciben. Las campañas vienen a ser entonces una gigantesca función teatral, un circo, para entretener a la audiencia, y cuyo objetivo real es reforzar la convicción de voto de militancias fieles y simpatizantes adeptos.

Esto explicaría en El Salvador el adelanto de la campaña electoral por parte del FMLN, y el carácter virulento de los ataques de la ultraderecha dirigidos al gobierno en lo que a la economía se refiere. El inicio anticipado de la campaña electorera le permitiría a la mal llamada “izquierda” del FMLN resaltar los programas “exitosos” de su gestión para ponerlos a la vista de ese valioso 20 por ciento apático; mientra que la ultraderecha de ARENA acompañada de sus filiales (ANEP, FUSADES, Monseñor Alas; Aliados por la Democracia, etc.) enfilan sus cañones contra la gestión del gobierno, principalmente en el campo económico, el cual ellos mismos han boicoteado, en la creencia de que los indecisos no se han dado cuenta de ese boicot.

El problema ahora para los partidos “mayoritarios” de El Salvador es la entrada en contienda de un tercer competidor, el denominado movimiento UNIDAD, que aglutina a los partidos minúsculos de la derecha y organizaciones (al menos en su estructura dirigencial) con fuertes vínculos con el Presidente Mauricio Funes, que sórdidamente explicita un apoyo subliminal a su colega de profesión, el ex presidente Antonio Saca. El 20 por ciento determinante para decidir un ganador estaría afiliándose con esta tercera opción electoral y forzando un empate entre ARENA Y FMLN.

Todo este panorama es interesante para los politiqueros corruptos, porque es su circo de repartición de tajadas; pero para el pueblo salvadoreño esto es decepcionante, ya que nunca en la historia hubo una elección con peores candidatos y con menor representatividad de los intereses populares. Estamos arribando a lo que yo llamo IDIOCRACIA (democracia para idiotas), donde los candidatos creen que con ponerse un sombrero durante su visita a un sector de campesinos, ya están representando al campesinado; o que con pelar los dientes cada vez que aparece una cámara, ya son campeones de la simpatía. En las IDIOCRACIAS la gente inteligente no vota por ninguna de las fuerzas en contienda, porque una persona pensante no puede legitimar el triunfo de lo burdo.

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