viernes, 9 de noviembre de 2012

Estar Conectado o Desconectado

Por Baneste


Nadie hubiera pensado, hace unos pocos años, que encontrar gente hablando sola en la calle se iba a convertir en algo muy común y cotidiano como lo es ahora. A principios de la década de los noventas del siglo veinte, lo normal era encontrarse con alguien que de pronto caminaba a toda prisa hacia una caseta de teléfono público, pues su “bíper” había sonado y era urgente contactar a quienquiera que estuviese enviando la señal. De hecho, los que poseían un “bíper” se autoconsideraban personas muy importantes.

Con la aparición de los teléfonos celulares, el tristemente célebre “bíper” de una sola vía desapareció, y en sus últimos días de existencia, los que aún traían uno, no dejaban de sentirse un tanto avergonzados de continuar usándolos, al darse cuenta que las casetas telefónicas iban desapareciendo con la misma rapidez que los celulares se afianzaban en el uso general.

Actualmente, hay una variedad interesante de juguetitos electrónicos para adultos jóvenes y mayores. Además del teléfono celular, existen ahora, los dispositivos MP3, los DVD portátiles, laptops, netbooks, iPads y tabletas digitales. Les llamo “juguetes” porque he descubierto, sin asombro, que muchas personas los utilizan más para entretenimiento que para funciones productivas. He observado individuos que van caminando por la acera sosteniendo conversaciones tan interesantes, que gesticulan como si estuvieran enfrente de su interlocutor. Otros están tan obsesionados con el celular, que desarrollan prolongadas conversaciones mientras conducen un vehículo. Algunos van a las cafeterías con sus laptops para conectarse a la internet, al mismo tiempo que se toman un café. En los autobuses, muchos pasajeros extraen su aparatito del bolsillo, se acomodan los audífonos, y fijan sus miradas en las pantallas de tan encantadores mecanismos, olvidándose intencionalmente de su contorno inmediato y mediato. Estos son los que están "conectados", según la apreciación de los tecnófilos que trabajan para el mercadeo capitalista voraz.

Por otro lado se encuentran los "desconectados". Aquellos que no poseen ninguno de estos aparatos, o poseen alguno, pero que carecen de conexión a la internet, y los utilizan estrictamente para lo necesario, debido a restricciones económicas o decisión personal. Estos son los que aún prefieren sostener sus conversaciones con interlocutores de carne y hueso, los que van a las cafeterías a alegrar el ambiente con su algarabía, los que -cuando conducen un vehículo- van concentrados en su ocupación, porque saben que de eso depende su seguridad y la de otros a su alrededor. Entre estos están los pasajeros que abordan el autobus y se sientan al lado de la ventana para disfrutar el paisaje urbano o rural, los que están listos para iniciar una conversación con el pasajero de al lado. Ellas y ellos son los que no esquivan el contacto visual; los que dicen "buenos días" o "buenas noches" con humana fraternidad.

DEFINICION RELACIONADA A ESTA NOTA


Bíper (inglés “beeper” o "pager"): Pequeño aparato electrónico que emitía un sonido agudo para anunciar una llamada telefónica. Estaba dotado de una diminuta pantalla que mostraba el número telefónico que estaba enviando la señal, y al cual se debía de llamar. Es el predecesor de los "identificadores de llamadas" y de los teléfonos celulares. En la actualidad, los bípers todavía se usan en los que se denominan mercados de "mensajería crítica", pero son de doble vía y permiten el intercambio de mensajes de texto.

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