viernes, 21 de septiembre de 2012

Sobre la Comedia Dramática


LA ESTRUCTURA DE LA COMEDIA

(Traducción del ensayo "The Mythos of Spring: Comedy", de Northrop Frye)


Primera Parte

La comedia dramática, de la cual desciende principalmente la comedia de ficción, ha sido remarcablemente tenaz en sus principios estructurales, y los tipos de personajes. Bernard Shaw remarcaba que el dramaturgo cómico podría obtener una reputación si se atreviera a hurtar el método de Molière e implementar los personajes de Dickens: si leyéramos a Menander y Aristófanes en vez de Molière y Dickens, esa aseveración no dejaría de ser verdadera, al menos como principio general. La más temprana comedia europea aún en existencia, “Los Acarnienses” de Aristófanes, contiene el soldado fanfarrón, o personaje militar vanaglorioso, quien aún aparece muy fuerte en “El Gran Dictador” de Chaplin; el Joxer Daly en “Juno y el Pavorreal” de Sean O’Casey, posee el mismo tipo y funciones dramáticas como las de los parásitos de hace dos mil quinientos años, y las audiencias de los “shows” de variedades, tiras cómicas y programas de televisión, todavía se carcajean con los chistes que fueron declarados en desuso en la apertura de “Las Ranas”.

La estructura del argumento de la Nueva Comedia Griega, tal y como fue transmitida por Plauto (Tito Maccio Plauto) y Terencio (Publio Terencio Africano), en sí misma menos forma que fórmula, se ha convertido en el fundamento de la vasta mayoría de comedias, particularmente en su más elevada forma dramática convencionalizada hasta nuestros días. Será más conveniente resolver la teoría de la construcción cómica desde el drama, usando ilustraciones de la ficción sólo incidentalmente. Lo que normalmente ocurre es que un joven muchacho quiere a una joven mozuela, que su deseo enfrenta alguna oposición, usualmente paternal, y que próximo al fin de la obra, algún giro en la trama le permite al héroe satisfacer su anhelo. En este patrón tan simple hay varios elementos muy complejos. En primer lugar el movimiento de la comedia es usualmente el movimiento de un tipo de sociedad a otro. Al comienzo de la trama, los personajes obstrusivos comandan la sociedad de la obra, y la audiencia los identifica como usurpadores. Al final de la obra, el mecanismo en la trama que concretiza la unión del héroe y la heroina provoca la cristalización de una nueva sociedad en torno al héroe, y el momento en que dicha cristalización ocurre es el punto de resolución de la acción, el descubrimiento cómico, anagnórisis o cognición.

El aparecimiento de esta nueva sociedad es frecuentemente señalada con algún tipo de ritual o festividad, el cual se presenta ya sea al final de la obra, o se asume que ocurrirá inmediatamente después. Las bodas son las más comunes, y a veces muchas de éstas se dan, como los cuatro casamientos al final de “Como a tí te Gusta”, que sugieren asimismo, el masivo emparejamiento que se produce durante un baile, el cual es otra conclusión común, y el más usual en la mascarada. El banquete al fin de “La Fierecilla Domada” tiene raíces que van hasta la Comedia Griega Media; en Plauto, la audiencia es invitada a veces jocosamente a un banquete imaginario; la Antigua Comedia, al igual que la pantomima navideña, era más generosa, y ocasionalmente lanzaba bocadillos al auditorio. En tanto que la sociedad final alcanzada por la comedia es la que la audiencia ha reconocido en el transcurso como la apropiada y el estado deseado de cosas, un acto de comunión con la audiencia se produce. Los actores trágicos esperan ser aplaudidos tanto como los cómicos, no obstante la palabra “plaudite” al final de una comedia romana, la invitación a la audiencia a formar parte de la sociedad cómica, parecería más bien fuera de lugar en la tragedia. La resolución de la comedia viene, por así decirlo, desde el lado escénico de la audiencia; en la tragedia proviene de algún mundo misterioso en el lado opuesto. En el cine, donde el uso de la sombra permite una audiencia más eróticamente orientada, la trama comúnmente se mueve hacia un acto en el cual, como la muerte en la tragedia griega, ocurre fuera de escena, y es simbolizado por un abrazo de cierre.

Los obstáculos al anhelo del héroe, entonces, conforman la acción de la comedia, y la superación de los mismos forman la resolución cómica. Los obstáculos son normalmente paternales, de allí que la comedia con frecuencia se torna un choque entre la voluntad del hijo y la voluntad del padre. Así tenemos que el dramaturgo cómico escribe para los más jóvenes en su audiencia, y los individuos mayores de cualquier sociedad están aptos a sentir que la comedia tiene algo subversivo en relación a ello. Esto es ciertamente uno de los elementos en la consecución social del drama, el cual no es peculiar de los puritanos o ni siquiera los cristianos, tanto que Terencio en la Roma pagana encontró mucha del mismo tipo de oposición social como la encontró Ben Johnson en su tiempo. Hay una escena en Plauto donde el hijo y el padre etán teniendo relaciones con la misma prostituta, y el muchacho cuestiona a su progenitor preguntándole acusativamente si en realidad ama a su madre. Se tiene que ver esta escena en el contexto de la vida familiar romana para comprender su importancia como liberador psicológico. Aún en Shakespeare se encuentran sorprendentes ocurrencias de viejos fustigadores, y en el cine contemporáneo el triunfo de la juventud es tan sacrificado que los creadores del séptimo arte encuentran alguna dificultad para atraer personas sobre la edad de los dicisiete años entre sus audiencias.

Cuando el opositor a los deseos del héroe no es el padre, es generalmente alguien que participa de la relación cercana del progenitor con la sociedad establecida: esto es, un rival menos joven y con más dinero. En Plauto y Terencio, él es el rufián que posee la muchacha, o el soldado vagabundo con suficiente dinero en efectivo disponible en el momento. La furia con que estos personajes son expuestos desde la tarima, demuestra que son sustitutos del padre, y aunque no lo fueran, continuarían siendo usurpadores, y su reclamo de poseer la muchacha debe ser representado como algo fraudulento de algún modo. Ellos son impostores y el dominio sobre el cual ellos tienen poder real implica alguna crítica de la sociedad que les permite dicho poder. En Plauto y Terencio, esa crítica raras veces va más allá de la inmoralidad de los burdeles y rameras profesionales, pero en los dramaturgos del Renacimiento, incluyendo a Jonson, encontramos una aguda observación del ascendente poder del dinero y la definición de clase dominante está en proceso de construcción.

Segunda Parte

La tendencia de la comedia es a incluir tanta gente como sea posible en la sociedad final: los personajes bloqueadores aparecen más frecuentemente reconciliados o convertidos que simplemente repudiados. La comedia integra con frecuencia un chivo expiatorio en un ritual de expulsión para deshacerse de algún personaje irreconciliable, pero la exposición y la desgracia producen compasión, o aún tragedia. “El Mercader de Venecia” parece un experimento de aproximación lo más cercano posible a disturbar el balance cómico. Si el papel dramático de Shylock es alguna vez exagerado, como sucede por lo general cuando el actor principal de la compañía toma el rol, se perturba, y la obra se torna en la tragedia del “Judío de Venecia” con un final cómico. “Volpone” o “El Zorro” finaliza con una gran cantidad de frases para penalizar la servidumbre y los galeones, y se percibe que el alumbramiento de la sociedad escazamente necesita de tan sufrido parto; pero luego “Volpone” es excepcional como tipo de imitación cómica de una tragedia, con el punto de la autoconfianza de Volpone cuidadosamente destacada.

El principio de la conversión se vuelve más claro con los personajes cuya función principal es embelezar a la audiencia. El soldado fanfarrón original en Plauto es un hijo de Júpiter y Venus, quien ha matado un elefante con su puño y siete mil hombres en un día de combate. En otras palabras, el está intentando ofrecer una buena presentación: la exhuberancia de su vanagloria ayuda a la presentación de la obra.

Continuará...

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