martes, 18 de septiembre de 2012

Continuando con la Mitología Griega



MITOLOGIA GRIEGA: HERCULES

Por Baneste


Sin duda Hércules es el héroe más famoso de la antigua mitología griega, al haber resultado victorioso en numerosas aventuras a lo largo de su vida. El era hijo del dios Zeus y la humana Alcmena, siendo su abuelo Perseo. Su nacimiento se produjo en el palacio de su padrastro Amfitrión con quien Alcmena estaba casada en la ciudad de Tebas.

Conocedora de la animosidad con que la diosa Hera castigaba a todas las féminas que osaban disputarle el afecto de Zeus, y temerosa que las represalias fueran en contra de su recién nacido, Alcmena ideó un plan preventivo, confiando el bebé al cuidado de una de sus sirvientas más fieles, instruyéndola para que lo abandonara en un determinado sitio en los campos afuera de la ciudad. Ella estaba segura que podía hacer esto puesto que pensaba que al ser el engendro divino de Zeus, el niño no permanecería mucho tiempo sin que los dioses acudieran a socorrerlo.

Efectivamente, poco después de que el bebé había sido abandonado, Hera y Atenea pasaron por el sitio y llegaron hasta donde él se encontraba al escuchar su llanto. Muy compadecida ante la escena, Atenea tomó al infante en sus brazos y logró convencer a Hera para que lo amamantara, pero ésta inmediatamente lo arrojó de nuevo al suelo al haberle causado el bebé mucho dolor cuando succionó de su seno, marchándose de aquel lugar enardecida.

Palas Atenea trajo al recién nacido hasta la casa de Alcmena y le encargó encarecidamente que cuidara con el mayor esmero a la pobre criatura. En el mismo instante, Alcmena reconoció a su hijo, y con mucho regocijo aceptó la responsabilidad. Poco después Hera, para su incomodo, se enteró a quien había amamantado, y llena de rabia y celos envió dos víboras venenosas al dormitorio de Alcmena, las cuales, arrastrándose sin ser vistas por las sirvientas, se aproximaron hasta la cuna del bebé que se encontraba dormido.

El niño despertó con un grito y cogió las serpientes una en cada mano, estrangulándolas de inmediato, provocando el asombro y estupor de su madre Alcmena y sus sirvientas que se habían despertado al escuchar el grito, y que llegaron corriendo hasta el aposento del bebé para descubrir las dos serpientes ya muertas en sus manos.

Amfitrión llegó también a la recámara atraído por el súbito alboroto, y encontrándose con aquella innegable e impactante prueba de fuerza sobrenatural, consideró que el bebé habría sido enviado a él como regalo especial de parte de Zeus. En consecuencia consultó al reconocido vidente Tiresias, que le informó del origen divino de su hijastro a quien le presagió un futuro glorioso y distinguido. Al escuchar esto, Amfitrión determinó educar a aquel ser en una manera acorde con las expectativas que le depararía el futuro. A la edad apropiada, él mismo se encargó de enseñarle a conducir el carruaje. Éurito le instruyó en el uso del arco y flecha; Autólico, la destreza en el boxeo y la lucha; Castor, las dotes del combate militar; mientras que Lino, el hijo de Apolo, lo educó en lo referente a la literatura y la música.

Se dice que Hércules era un alumno bastante aplicado, pero que su elevado espíritu no toleraba abusos injustificados, y un día el anciano Lino le reprendió con golpes, ante lo cual el joven héroe muy molesto reaccionó golpeándole fuertemente con su lira, causándole la muerte a su maestro al instante. Para evitar que un hecho similar volviera a ocurrir, Amfitrión envió a Hércules al campo, en donde fue puesto bajo la tutela de pastores de confianza. Allí creció hasta llegar a ser adulto, convirtiéndose en el objeto de admiración de todos los griegos hasta el punto de llegar a ser considerado, a la edad de dieciocho años. el más fuerte y atractivo joven de toda Grecia.

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