martes, 14 de agosto de 2012

Sobre las Pandillas



EL ORIGEN DE LAS PANDILLAS DELINCUENCIALES

Por Baneste

En la sociedad capitalista de Estados Unidos, tanto el padre como la madre de un muchacho o muchacha deben tener un empleo, de lo que sea, para poder subsistir y aspirar a algún tipo de progreso, que termina siendo la consecución del trillado “sueño americano” (lo cual es en realidad un eslogan de los “Real Estates”, agentes bienes raíces), pues la venta de casas es uno de los negocios más lucrativos de este país.

Esta situación obliga a los progenitores a encargar el cuidado de sus hijos a otras personas, la mayoría de las veces desconocidas, aunque en los “Child Care Centers”, Centros de Cuidado para Infantes, existen requerimientos mínimos que regulan su autorización para funcionar. El asunto importante y determinante aquí es ese “detachment”, desprendimiento que se produce entre el niño o niña con relación a sus padres desde una muy temprana edad.

Luego, cuando la edad ya es apropiada, el lugar del “Child Care Center”, es ocupado por la escuela, y más tarde, cuando no hay escuela, la soledad en el incómodo apartamento, o la calle. Muchos muchachos prefieren la calle, y la prefieren no solamente por sobre la escuela, sino también por sobre la casa. Al fin y al cabo los jóvenes que pululan las callejas del barrio tienen la misma historia, hablan el mismo idioma, que no es ni español ni tampoco inglés, “spanglish” le llaman muchos, lo cual les produce el sórdido desprecio de los que hablan español y de los que hablan inglés. Son la generación del desprecio.

En la calle estos muchachos encontraron amistad, respeto, comprensión, y también cigarrillos, licor, sexo y marihuana. Después viene el “crack”, los “ácidos” y las drogas sintéticas. A partir de allí el enrolamiento en acciones delincuenciales solamente es una sucesión lógica. Los líderes a que se acogen estos grupos de jóvenes no son nativos de los Estados Unidos, pero hablan el “Broken English”, inglés quebrado como le llaman ellos mismos. Algunos de estos líderes fueron miembros de los tenebrosos Escuadrones de la Muerte, y otros fueron valerosos guerrilleros despreciados por el FMLN. Una combinación perfecta para desarrollar una estructura criminal capaz de poner en jaque a un Estado inepto: la crueldad en la ejecución del crimen y la metodología guerrillera para la colección de recursos.

Cuando especialistas estadounidenses atisbaron este problema, iniciaron las deportaciones masivas, lo que se convirtió en la medida más expedita para deshacerse del mismo de la manera más práctica, sin importarle, como siempre, las consecuencias que esto iba a tener en los otros países. En Estados Unidos existen algunas pandillitas, pero están bajo la lupa del poderoso aparato policíaco represivo norteamericano. Su existencia es necesaria, porque el crimen es necesario en la sociedad capitalista, y el negocio de la droga, el verdadero negocio, no está en manos de unos cuantos malnacidos dándose de balazos en las calles peleando territorio, sino en las manos de altos elementos de la sociedad, incluyendo la estructura policial y del gobierno.

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