viernes, 3 de agosto de 2012

Escrito por una Compañera que Estuvo en Morazán


EL MOZOTE

Por Irene

Día 11 de diciembre de 1991. Parecía un día como todos, y en efecto había salido el sol; se oyó el canto de los gallos; la gente se levantó temprano. Una aparente calma existía en Morazán. Decimos aparente porque al amanecer de ese día ya había un gran movimiento en torno al recuerdo de la masacre que un día como éste, en 1981, todos, grandes y chiquitos, estaban pendientes.

Desde la capital, San Salvador, se acercaba una caravana de vehÍculos transportando personas que en ese día participarían en el evento; personas que fueron detenidas en los diferentes retenes a lo largo de la carretera entre San Miguel y San Francisco Gotera. Al mismo tiempo que esto sucedía, una marcha se preparaba para salir de Arambala hacia El Mozote. Los ancianos que ya no podían hacer grandes caminatas, solamente recordaban aquella fecha, como es el caso de una anciana que comentaba que su familia había sido asesinada en ese nefasto día, y que ella, “gracias a Dios”, ya se había ido a Colomoncagua, Honduras. Esta anciana no pudo ir, pero centenares lo hicieron por ella. Así caminaron y caminaron hasta llegar al lugar de la conmemoración. Ya estando allí las emociones salían arelucir en ellos...”¿Y los de San Salvador?” -se preguntaban, mientras continuaban esperando.

Mientras tanto, en medio de un gran silencio, fue descubierta una familia, un monumento para no olvidar, ¿Y cómo olvidar?, si ha sido un pueblo tan sufrido que no puede olvidar, tal y como se hizo notar en el testimonio de Rufina, quien narraba su experiencia.

Allí donde se aglutinaba la multitud dió inicio un acto religioso, dirigido por el Padre Esteban Velásquez, en donde resucitó a cada uno: niños, ancianos, hombres y mujeres, familia por familia fue levantada en cada palabra y frase pronunciada, a lo largo de la tarde, noche y madrugada del siguiente día. Hubieron diversas participaciones alrededor del aniversario, entre estas la presentacion del primer grupo de artistas libres de Morazan, con el primer numero de nuestra naciente revista ALAMO, alternando con el grupo de musica de la ciudad Segundo Montes. Al acto se hicieron presentes visitantes, miembros de la prensa nacional e internacional, asi como miembros de la Direccion zonal del Ejercito Nacional para la Democracia en Morazan.

Las personas esperaban la llegada de los grupos participantes de San Salvador (Teocinte, Barronco, Nacascol); las esperanzas no se perdian y asi fue: a la media noche llegaron 5 buses al lugar de Arambala, dirigiendose posteriormente hacia El Mozote, donde la gente esperaba impaciente. Al llegar estos emocionados gritaban consignas y gritaban; ahi se confundieron artistas y pueblo que se habia reunido desde temprano y juntos fueron los creadores de un gran espectaculo como demostracion de que el Mozote vive y sigue existiendo.

Si bien es cierto que fisicamente esta poblacion fue reducida a escombros. Tambien es verdad que su presencia en los corazones de los presentes y muchos ausentes existe como un fantasma que exije justicia y castigo para aquellos que fueron capaces de una atrocidad como esta masacre, simbolo de un atentado contra la humanidad.

NOTA: Irene era la esposa de Ricardo, un compa muy entregado a nuestra lucha.

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