martes, 5 de junio de 2012

Orígenes Históricos del Ejército Guerrillero


ORIGENES HISTORICOS DEL EJERCITO NACIONAL PARA LA DEMOCRACIA

Por Héctor Lara

NOTA: La primera parte de este trabajo fue publicada en el periódico Venceremos que se publicaba en el norte del departamento de Morazán. Las restantes partes son inéditas.

INTRODUCCION

Por Ejército Nacional para la Democracia, E.N.D., entendemos la estructura militar que creó y desarrolló el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, en el transcurso de la guerra civil salvadoreña, cuyo inicio se ubica –según el parecer de la mayoría- en 1980, y cuyo final se concretizó con la firma de los acuerdos de paz en Chapultepec, México, en diciembre de 1991. Ejército Nacional para la Democracia se denominó a partir de la campaña militar insurgente “CASTIGO A LA FUERZA ARMADA ANTIDEMOCRATICA” (noviembre de 1990) al ejército guerrillero del FMLN, el cual efectivamente ya existía como entidad orgánica, pero no como un ente institucional. Es decir que con la denominación del Ejército Nacional para la Democracia se inicia el proceso de institucionalización del aparato militar del FMLN.

La institucionalización del ejército guerrillero tiene que ver más que todo con requerimientos planteados en la negociación para terminar con el conflicto armado; para el FMLN se trataba de un aspecto puramente formal. Se necesitaba designar “Regiones Militares” para definir los puntos de concentración en el inminente cese de fuego; era necesario precisar el escalafón de mando en la guerrilla para considerar algunos beneficios sociales a los combatientes, patrocinados principalmente por la Organización de las Naciones Unidas. Plantear esto es necesario para abordar el desarrollo histórico del Ejército Nacional para la Democracia.


I

Para encontrar los orígenes del ejército guerrillero, es preciso ubicar un punto de despegue histórico del proceso actual de lucha en nuestro país. Al ubicar ese punto de arranque, debemos tener presente la concatenación de las situaciones históricas de la confrontación social en general, cuyas raíces se remontan a la etapa de formación del estado salvadoreño.

El ejército guerrillero, considerado como tal, saltó al campo de batalla a nivel nacional el 10 de enero de 1981, ejecutando con relativo éxito la primera maniobra de importancia estratégica, desde el punto de vista político-militar. Pero tras esa primera irrupción militarmente articulada, que conmocionó a una parte importante de la sociedad, encontramos el proceso de constitución de dicho ejército.

El punto de despegue del proceso de la lucha que desembocó con la insurgencia armada podemos ubicarlo en la década de los años sesenta, periodo en el que se produce un estado de efervescencia social y crisis política, como consecuencia de la recomposición oligárquica mediante la cual fue impuesto como presidente de la república el Coronel Julio Adalberto Rivera, designado por el Directorio Cívico Militar que depuso a la Junta de Gobierno del Coronel Oscar Osorio, quien a su vez había derrocado (también por golpe de estado) al gobierno del Coronel José María Lemus, en octubre de 1960.

El Coronel Julio Adalberto Rivera tomo posesión el 1 de julio de 1962, constituyéndose en el primer presidente surgido del Partido de Conciliación Nacional, PCN. Dicho partido fue fundado por los militares en sustitución de su antiguo instrumento político, el Partido Revolucionario de Unificación Democrática, PRUD. Bajo el eslogan “Nueva era con Rivera” se aplicaron las medidas políticas y económicas que solventaron la crisis inter-oligárquica, pero que exacerbaron la confrontación social.

Durante los últimos meses del gobierno de Rivera se produjo la llamada Huelga General Obrera, desencadenada en solidaridad con la huelga de los trabajadores de la fábrica ACERO, S.A. de Zacatecoluca, en abril de 1967. En octubre del mismo año, cuando apenas habían transcurrido tres meses de la toma de posesión del nuevo gobierno del General Fidel Sánchez Hernández, se desarrolló la movilización y huelga del sector magisterial, aglutinado en ANDES 21 DE JUNIO, y que tuvo continuidad en diciembre, prolongándose hasta enero de 1968. En el campo de la lucha popular ambos sucesos revisten importancia significativa para explicarse el desarrollo posterior de los acontecimientos.

La represión contra ambos movimientos se ejecutó a través de diferentes medios. Sin embargo, al calor de las luchas de obreros y maestros se generó la movilización de otros sectores, como los estudiantes universitarios y de secundaria, así como la del sector campesino que había estado inhibido desde la matanza de 1932. En ese periodo surgieron nuevas organizaciones populares, como la Asociación de Estudiantes de Secundaria, AES, y el Frente de Unidad Popular, FUP.

II

Es importante señalar las influencias externas que alentaron el surgimiento de la lucha armada en El Salvador. La primera que se debe mencionar es la ola revolucionaria desencadenada a lo largo y ancho de Latinoamérica luego  del triunfo de la revolución cubana; los movimientos estudiantiles en Europa y México en 1968; las experiencias de varios grupos armados en América del Sur y Guatemala, tales como los Tupamaros, el Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina; Fuerza Argentinas de Liberación (FAL), Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), los Montoneros, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Guatemala.

La influencia de las organizaciones armadas guatemaltecas es, sin embargo, la más importante debido a la proximidad geográfica. Antes que se fundara cualquiera de las organizaciones que integraron al FMLN original, ya existían por lo menos dos grupos armados en El Salvador, aunque no fueron más allá de las acciones propagandísticas. Nos referimos a la Acción Revolucionaria Salvadoreña (ARS) y el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), ambos inspirados en la guerrilla guatemalteca. Lo que posteriormente se denominó “El Grupo” (que después pasó a llamarse ERP) estaba integrado por elementos salvadoreños procedentes de esas dos agrupaciones y algunos guerrilleros de Guatemala.

Posteriormente, los fundadores de las organizaciones armadas en El Salvador estudiaron las experiencias de los movimientos de liberación de África y de las guerras revolucionarias de Vietnam y Corea, asimiladas por Roque Dalton en sus prolongadas estadías fuera del país.

III

El General Fidel Sánchez Hernández heredó de su antecesor Rivera la crisis del Mercado Común Centroamericano, que fue madurándose hasta el punto que los grandes empresarios (oligarquías) de Honduras y El Salvador decidieron dirimir sus diferencias por medio de la fuerza, conduciendo a sus respectivos ejércitos y pueblos a la ridículamente llamada “Guerra del Fútbol”, también llamada por otros “Guerra de las Cien Horas”, en julio de 1969. La intromisión, a través de la Organización de Estados Americanos, OEA, de los Estados Unidos (que siempre ha tenido mayores intereses económicos en Honduras) cerró el paso a las pretensiones hegemónicas de los militares y oligarcas salvadoreños, quienes deseaban expandir el mercado para desplegar un ambicioso plan de industrialización. Los efectos sociales de esa corta guerra vinieron a exasperar la crisis interna, que de por sí ya estaba bastante avanzada. Los oficiales salvadoreños que estuvieron al mando de la expedición regresaron contentos con el botín, pero los millares de campesinos que fueron expulsados de Honduras retornaron con las manos vacías a un país que habían abandonado precisamente por la falta de tierras y empleos.

Fue en este periodo que el grupo de poder oligarca se planteó la ampliación del aparato represivo, a través de militares de la talla del Coronel José Alberto Medrano, vinculado con la CIA, y responsable de la formación ideológica de Roberto D’abuisson. Medrano fue designado para desempeñar el mando de la Guardia Nacional, desde donde se encargó de crear la paramilitar Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), que años después le sirvió como base a D’abuisson para integrar (en combinación con elementos provenientes de los cuerpos de seguridad), los fatídicos escuadrones de la muerte.

IV

La facistización del estado salvadoreño tenía como propósito acabar con toda posibilidad de crecimiento de la oposición política y anular el descontento de los sectores populares. Hay que tomar en cuenta que a partir de 1960 surgieron el PDC (Partido Demócrata Cristiano), el MNR (Movimiento Nacional Revolucionario) y la UDN (Unión Democrática Nacionalista). Además aparecieron los grupos cristianos que comenzaron a realizar un paciente trabajo organizativo en las comunidades marginales urbanas y el campo. A esto debe agregarse el hecho de que, pese a las elecciones amañadas, la oposición había conseguido escaños en la Asamblea Legislativa y cada vez aumentaba el número de las almadías que dejaban de estar bajo el control del partido oficialista. Desde esa óptica, ORDEN  era entonces vital para mantener el control de la población rural y acechar el trabajo organizativo de los opositores.

Poco después de la “Guerra de las Cien Horas” hizo crisis el Partido Comunista salvadoreño (PCS) al separárseles un grupo de militantes vinculados con la Juventud Comunista, quienes propugnaban ya por la lucha armada. Otro grupo de jóvenes radicalizados de la Juventud Demócrata Cristiana también se pronunciaba a favor de la toma de las armas. Por otra parte, algunas organizaciones obreras y estudiantiles ya habían iniciado la creación de algunos grupos de autodefensa a fin de enfrentar la represión durante las movilizaciones de protesta. Así fue como en 1970 apareció la bomba molotov y se fundaron las Fuerzas Populares de Liberación “Farabundo Martí” (FPL). Un año más tarde, en febrero de 1971, “El Grupo” se atribuyó el secuestro del líder oligarca Ernesto Regalado Dueñas, y en marzo de 1972 apareció públicamente el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

CONTINUARA.

1 comentario:

  1. Algunos históricos del proceso salvadoreño como los estudiantes Ricardo Diaz y su hermano Oscar Adalberto Diaz fueron primero militantes enrolados en la guerrilla guatemalteca y fundadores del PRTC despues , tambien está el caso conocido de un policia nacional que se insurreccionó encerrandose con el director en Santa Ana...Y despues de la negociacion donde interbino el Coronel Asmitia quien le aconsejó se fuera del pais. Este policia de baja conocido despues como "EL Chele Cesar", se fué a enrolara a las FAR de Guatemala y, a su regreso fué parte del grupo fundador del ERP.

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