jueves, 26 de abril de 2012

Roque Dalton: Presente en el Tiempo Nuevo

Por Héctor Lara

Un diez de mayo de 1975 se cumplió la orden del autonombrado Capitán del Ejército Revolucionario del Pueblo, Sebastián Urquilla (también llamado “Choco Mira”)*, que determinaba el “ajusticiamiento” de nuestro máximo poeta, Roque Dalton García, y otro compañero de seudónimo “Pancho”. La orden la cumplió uno de los ideologizados Comités Militares, integrados por jóvenes revolucionarios dispuestos a todo por la liberación del pueblo, y formados con un esquema disciplinario que no admitía preguntas ni opiniones, puesto que unas u otras podían costar la vida en aquellos tiempos difíciles, cuando el enemigo era muy fuerte, y se debía sobrevivir a toda costa.

La maldición que recae sobre los asesinos de poetas, está latente aún y deberá cumplirse también en el caso de los verdugos de Roque. El tiempo es el mejor testigo y nos va revelando los más celados secretos y los más atesorados misterios para que históricamente prevalezca la verdad y la justicia. Yo estuve hablando personalmente con uno de los que enterraron a Dalton en los alrededores de Quezaltepeque. El me dijo una versión de los hechos que abona muchos datos de interés para una investigación más profunda, que vaya más allá de los comunicados y manifiestos sopesados.

En realidad, el objetivo de estas líneas no es, de ningún modo, abrir el telón del teatro de los veintidós años de lucha revolucionaria, a fin de que el público pueda conocer los entremeses ocultos de las dramáticas escenas que nos llevaron a la firma de los Acuerdos de Chapultepec, el Castillo de los Niños Héroes; más bien el propósito se limita a plantear la tesis de que la muerte de Roque Dalton no fue el resultado de una pugna personal por el poder, sino que fue el producto de una maniobra sucia, por medio de la cual la tendencia stalinista se consolidó en varios de los puestos claves de conducción del partido en proceso de construcción.

Según el veterano militante que habló conmigo durante largas jornadas, Sebastián Urquilla (como jefe máximo) era el único que tenía acceso a todas las células e instancias de la naciente organización revolucionaria, por lo que se le facilitó promover la calumniosa campaña contra el poeta, presentándolo como un agente de la CIA, con el objeto de crear un clima psicológico de aversión necesario para su aniquilamiento. Posteriormente, casi un año después, Urquilla tuvo un arreglo con algunos miembros importantes de la organización, a traves del cual se dictaminó su “expulsión” a cambio de que no delatara nada del naciente partido. Urquilla se marchó llevándose robados los dos millones de dólares que se habían obtenido en el último secuestro en que él participó, y poco tiempo después se supo que se había hecho una cirugía plástica para cambiarse el rostro y que vivía en Londres, Inglaterra, de las ganancias de un negocio de su propiedad.

La formulación de la tesis que aquí presentamos nos permite arribar al convencimiento de que Roque Dalton García era un elemento crítico en su organización, no un simple ambicioso de poder como muchas veces se ha querido presentar. Su identidad, esencialmente crítica, está manifestada en su valiosísima poesía y muchos otros escritos (la mayoría de los cuales no son conocidos en El Salvador). Su agudeza crítica lo llevó a romper con el Partido Comunista y ponerse a la altura de las necesidades del proceso abrazando la vía de la lucha armada; esa misma agudeza le llevó a confrontar, en el seno del ERP, con las posiciones caudillistas y del militarismo verticalista, que aislaban a la organización de las amplias masa populares. Su estatura visionaria del proceso se explica a partir del basto conocimiento que adquirió en su relación con otros movimientos revolucionarios, con muchos partidos de la izquierda tradicional, y durante sus prolongadas estadías en varios países del fenecido “bloque socialista”. En su interesantísimo poema-collage Taberna, encontramos una crítica al modelo socialista y una premonición de su derrumbe. Esa identidad crítica, propia del militante revolucionario auténtico, fue la verdadera causa de su muerte que se concretó aquel fatídico diez de mayo de 1975; pero -como hemos podido ver- Roque Dalton ha estado presente a lo largo de todo el proceso revolucionario y lo seguirá estando en el tiempo nuevo que estamos construyendo. Este tiempo nuevo no admite tabúes ni nos impone cargar con culpas ajenas, por lo cual el momento de esclarecer la historia ha llegado.

* Sebastián Urquilla o “Choco Mira”, seudónimos de Alejandro Rivas Mira.
* “Pancho”, seudónimo de Armando Arteaga.

NOTA IMPORTANTE: Este artículo fue escrito en San Salvador, el 1 de abril de 1992, y fue publicado en el Diario Latino, cuando mi bien recordado amigo Jorge Contreras era el Jefe de Redacción de dicho vespertino.

1 comentario:

  1. Recomiendo un libro que escribió David Hernandez ROQUIANA

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